20 de agosto 2007 - 00:00

Siqueiros, desprotegido en la Argentina... y en México

Adriana Alfaro, hija del muralista David Alfaro Siqueiros, se quejó en México por el deplorable estado de conservación de otro mural de su padre, «Cuautémoc contra el mito», pintado en 1964 en la casa de su abuela materna, luego vendido al gobierno mexicano, reconstruido por el muralista en Tlatelolco, y oculto desde entonces a la vista del público. Según afirmó su hija, la obra está «deteriorándose». «¿De qué nos quejamos de la Argentina si en México hacemos lo mismo», denunció. Una periodista de este diario estuvo en México investigando los efectos de la anunciada restauración de «Ejercicio plástico» y se topó con otros debates, como el de la biógrafa del artista, Raquel Tibol, quien esgrime argumentos que van en contra de la creencia generalizada de que la uruguaya Blanca Luz Brum, que entonces estaba separándose del mexicano, haya sido la modelo que posó para la famosa obra. Ello echaría por tierra una de las leyendas más extendidas acerca de la historia de Siqueiros en la Argentina, en la que se complicó el affaire de su esposa Blanca Luz Brum con Natalio Botana. También se entrevistó al restaurador mexicano Manuel Serrano, a quien le cupo la tarea de desmontar y trozar «Ejercicio plástico», y que desde hace 16 años espera que alguien lo convoque para volver a Buenos Aires a montar la pintura. Hasta el viernes pasado, nadie se había comunicado con él. Serrano, quien en su momento había sostenido que el mural era recuperable, ahora dijo a este diario que, sin embargo, «el trabajo de la extracción nunca contempló que el mural iba a pasar 16 años en estas condiciones».

Expertosexaminanel mural«Ejercicioplástico»de DavidAlfaroSiqueiros,al cualCristina deKirchnerprometiórestaurar. (arriba) ¿Un destino común? EnBuenos Aires, el mural«Ejercicio plástico»agoniza en containersdesde hace muchosaños. (Medio) «Cuautémoc contra elmito», realizado en1964, vendido algobierno mexicano, sedeteriora en Ciudad deMéxico. (Abajo)
Expertos examinan el mural «Ejercicio plástico» de David Alfaro Siqueiros, al cual Cristina de Kirchner prometió restaurar. (arriba) ¿Un destino común? En Buenos Aires, el mural «Ejercicio plástico» agoniza en containers desde hace muchos años. (Medio) «Cuautémoc contra el mito», realizado en 1964, vendido al gobierno mexicano, se deteriora en Ciudad de México. (Abajo)
México, DF - «¿Qué nos quejamos de la Argentina si la obra de Siqueiros está abandonada en su propio país?», cuestiona en un titular del diario «La Jornada» la hija del muralista, Adriana Alfaro. En una ciudad donde las calles llevan nombres de filósofos, e Immanuel Kant se cruza en una esquina con Leibniz, no resulta extraño que las certezas sean puestas a prueba. Si hasta ayer se creía que en México la obra de Siqueiros se cuidaba como un tesoro, las declaraciones de Alfaro, quien sostiene que «si 'Ejercicio plástico' fuera trasladado a México correría la misma suerte que todo el acervo que dejó mi padre, el cual está olvidado, embodegado y deteriorándose», siembran dudas sobre el cuidado del patrimonio artístico mexicano.

En realidad, el mural « Cuautémoc contra el mito», pintado en en 1964 en la casa de la abuela materna de Alfaro, fue vendido al gobierno, reconstruido por el muralista en Tlatelolco, y quedó oculto a la vista del público. Según afirman, la obra está «deteriorándose», pero al menos está bajo techo, y no al aire libre como en la Argentina, donde el mural que Siqueiros pintó en 1933 en la quinta de Natalio Botana cruje con los feroces cambios de temperatura.

La trayectoria de Siqueiros está ampliamente documentada, pero en estos días un nuevo debate acerca de la modelo de «Ejercicio plástico», ha vuelto a poner el mural en el candelero. Entrevistada por este diario, la autora de «Palabras de Siqueiros», entre otros textos, la crítica Raquel Tibol, biógrafa del muralista, esgrime argumentos que van en contra de la creencia generalizada de que la uruguaya Blanca Luz Brum, que entonces estaba separándose del mexicano, haya sido la modelo que posó para la obra.

Los dichos del historiador del arte Daniel Schavelson, integrante de la comisión argentina que decidirá la suerte del mural, en un artículo de la revista «Proceso», donde afirma que Siqueiros «enloquecido de amor» pinta a la mujer que lo abandona en cada « milimetro» del mural, desencadenaron la encendida reacción de Tibol.

«Blanca Luz no es la modelo, porque Siqueiros nunca la expondría desnuda en una caja de vidrio ante los ojos de los artistas que trabajaron con él, para que le vieran las tetas o el sexo. Ese no era su estilo, lo conocí bien, es el artista que más entrevisté, desde 1953, cuando llegué a México invitada por Diego Rivera», se enoja.

Consultada sobre las conocidas fotografías de desnudos que el muralista tomaba de su tercera mujer, Concepción Arenal, y de sí mismo, para proyectar en el muro o la tela y así suplantar el boceto, Tibol responde que fueron tomadas «en privado, nunca en público», y marca diferencias entre el espíritu erótico de «Ejercicio plástico» y el heroico de estas últimas.

En todo caso, lo que cuenta, más que la identidad de la modelo, es el resultado, la excelencia de la obra. Pero la polémica recién comienza. La misma revista «Proceso» publicará en su próximo número las encendidas objeciones de Tibol. La teoría de la historiadora argentina del arte, nacida en Santa Fe y radicada desde hace la décadas en México, es realmente atractiva: «En el mural, la mujer es el objeto de deseo. No es una obra de amor, es una construcción casi científica sobre la mujer como objeto del deseo masculino. Es una obra que toma en cuenta el erotismo hindú y griego, que muestra un erotismo a banderas desplegadas».

«¿A quién le creo yo, a Blanca Luz que es fantasiosa, mentirosa, reacomoda su biografía y tergiversa las cosas?», se interroga Tibol. «Cuando me encargan que escriba una monografía sobre Siqueiros, él en versión biográfica me cuenta cómo sucedieron la cosas en la Argentina. Ya me había revelado su amor por ella, eso no está en duda. Pero a la vez me dijo que cuando en la calle lo quisieron llevar detenido, Blanca Luz se apartó y dijo: 'A este hombre no lo conozco». Cuando fueron a Don Torcuato ella no está. Ella no fue la modelo».

Por otra parte, las recientes promesas de restaurar y mostrar al público «Ejercicio plástico» que hizo Cristina Kirchner ante un grupo de artistas e intelectuales durante su último viaje a México, fueron tomadas al pie de la letra. Las instituciones mexicanas se «alistan» en estos días para participar en las tareas de «restauro», como se les ha prometido.

Claro, saben que primero hay que trasladar la obra y en México se dijo que la Aduana Taylor su destino. Esta tarea le cabe al gobierno argentino, ya sea a través de la expropiación o de un convenio que avale la justicia, dado que la pintura es propiedad privada y está trabada judicialmente mientras de debate la titularidad, en una playa de grúas de San Justo, que también interviene en el litigio, pues reclama la astronómica cifra de 2000 dólares por mes por la tenencia de los containers durante casi 16 años.

Entretanto, es obvio que quién desarmó como un mecano esta obra que tiene la forma de una burbuja y debe ser montada tal como estaba, porque en su formato radica su magia, debe ser quien asuma la responsabilidad de volverla a armar. El autor de esta tarea fue el restaurador mexicano Manuel Serrano, que desde hace 16 años espera que alguien lo convoque para volver a Buenos Aires a montar la pintura.

Hasta el viernes pasado, nadie se había comunicado con él.

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En el amplio taller con aire renacentista de la calle Tabasco, rodeado de artesanos, Serrano restaura obras con calidad museística, como una inmensa pintura religiosa de Angel Zárraga y una talla del barroco mexicano. Confiesa que no ha vuelto a ver el mural desde 1991 y que le alegra saber que todavía es posible rescatarlo. De inmediado trae unas carpetas con los registros fotográficos de 1990, donde se observan los deterioros que tenía el mural antes de la extracción.

«Lo fundamental es cotejar estas imágenes con la actuales, para saber que cambios se produjeron», señala. «Quisiera ver las fotos que tomaron en la actualidad», insiste. Serrano había asegurado en 2001: «No tengo duda de que el mural puede ser restaurado y montado. No existen daños graves, sólo los que tenía cuando se extrajo el mural». Consultado ahora sobre la veracidad de esa declaración, dado que los expertos encontraron hongos, fisuras y escurrimientos, acepta que pudo ser «malinterpretado». «Pero, desde luego» -aclara-, «el trabajo de la extracción nunca contempló que el mural iba a pasar 16 años en estas condiciones».

Serrano tiene claro el criterio museográfico que se debe respetar para instalar la pintura. «Se debe recrear el contexto original, el espectador debe bajar por la escalerita para ingresar a esa esfera de cristal, donde los personajes interactuan con el espectador. Además se debe respetar la iluminación original, que está macada en el piso».

Sobre la posibilidad de reponer los faltantes de pintura, dice que es imprescindible hacerlo, para que la obra recupere el cinetismo que tuvo en el momento de su creción, y para que las figuras se muevan según sea el recorrido del espectador.

Magdalena Faillace, quien tiene a su cargo las negociaciones, dijo a este diario que la consulta con restauradores de México es insoslayable, dado que la Argentina no tiene expertos en muralismo. Sus declaraciones publicadas en México, dicen: «La restauración sería en ocho meses o un año», agregan que el «factor Kirchner es decisivo» para el futuro de la pintura. Pero los expertos aún no han sido consultados.

Sobre las estimaciones sobre el valor de la obra, el investigador Rafael Cruz Arvea cuenta que en 1996, para el centenario de Siqueiros, fue el encargado de estimar el mural para exhibirlo, y el INBA ofreció 3 millones de dólares que entonces Héctor Mendizábal no aceptó, pedía 5 millones que el gobierno no logró conseguir. Desde entonces, para los mexicanos «Ejercicio plástico» es una herida abierta.

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