El amable hijo de un rico ingeniero ha roto su compromiso matrimonial y está en su departamento concentrado en sus cosas. De la limpieza y la comida se ocupa una joven empleada doméstica, dulce, hacendosa, con ganas de progresar en la vida. Él descansa en su dormitorio y ella a pocos metros, en su cuartito. De a poco se van entendiendo, y apreciando. Lo único que perturba la armonía son las mujeres cercanas al joven, soberbias e insidiosas. La familia de ella también tiene serios defectos. Con estos elementos, de México para abajo se han hecho incontables telenovelas (y a veces, incontables en más de un sentido). Pero ésta es una película india.
Transcurre en Bombay, también llamada Mumbai, pero dista de pertenecer al llamado “cine de Bollywood”. No hay bailes, canciones ni despliegue de colores, sino movimientos sencillos, conversaciones breves, miradas discretas. Todo es bastante sutil en esta historia, y bastante verosímil. Se trata del entendimiento entre dos almas solitarias, cada una con su dolor a cuestas, y de la distancia que siempre puede haber entre esas almas, pese a toda buena voluntad. Tillotama Shome, la protagonista, desarrolla su personaje con notable delicadeza. Ya la hemos visto años atrás en un papel clave de “La boda”, de Mira Nair, y se nota su crecimiento. La respalda Vivek Gomber, también visto aquí, hace menos tiempo, en “La acusación”. Para tener en cuenta: la directora se llama Rohena Gera, es libretista de comedias y melodramas, productora de un comentado spot colectivo contra el odio religioso, y autora de un documental sobre los matrimonios arreglados por los padres, “What’s love got to do with it?”, y de la película que ahora vemos, simplemente llamada “Señor”. Aquí, a modo de aclaración, agregaron lo de “Querido”. En otros países directa e impunemente la rebautizaron “La costurera de los sueños” y hasta “Cenicienta en Mumbai”, lo que es peor.
“Querido señor” (“Monsieur”, India-Francia, 2018). Dir.: R. Gera. Int.: T. Shome, V. Gomber, G. Kulkarni.
Dejá tu comentario