24 de abril 2017 - 23:57
Tatiana Goransky: "En los tiempos que vivimos, el silencio es un lujo"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Tatiana Goransky.
P.: Los oídos de Kumiku reproducen diversos géneros e imagina que la acompaña un ventilador Pop. Renata, en cambio, es plenamente tanguera. ¿Cómo fue la elección de temas que cada una de ellas emite?
T.G.: Se fue dando por coherencia narrativa. Sé que esto puede sonar arbitrario, pero para mí la banda sonora del texto es casi lógica. El único tema que tuve que planear con detenimiento fue el primero: Corcovado. Que se diera durante el parto y dejara a todos atónitos daba cuenta de que la generación anterior a Kumiku no había tenido el "don de emitir". Por otro lado, en la letra del tema ya existe una especie de declaración de amor e intenciones "Quero a vida sempre assim com você perto de mim...". Y, además, fue un pequeño homenaje a mi hija, que nació mientras sonaba Corcovado y yo pedía a gritos al anestesista que por favor me diera más epidural. Pocos momentos tan mágicos, íntimos, sangrientos, hermosos, públicos y llenos de amor como el de dar a luz.
P.: Incluiste a un escritor fantasma, y para ejercer ese oficio hay que silenciar la propia voz para abocarse a la de otros. ¿Por qué decidiste sumarlo?
T.G.: Trabajo de escritora fantasma hace más de diez años y es un oficio muy invasivo. Te ataca de día y de noche, muchas veces sueño los sueños de otros; pienso que me corresponden cosas que no son mías. Pero, dicho todo esto, es hermoso poder ponerse en la piel de otra persona y narrar. Llegar a ese nivel de empatía puede ser muy liberador, pero también delicado. Uno, como escritor fantasma, ejerce mucho control y el otro, al compartir todos sus secretos, bellezas y miserias, te pone en un extraño lugar de riesgo. Es un tándem peligroso y nunca lo había llevado a la ficción. En Fade out me permití explorarlo sin mediaciones. Traté de imaginar cómo sería esta profesión si en algún momento te topás con una historia que te interpela demasiado.
P.: ¿Escribís en silencio o con música?
T.G.: Depende de lo que pida el texto. En Ball Boy fue el sonido de una pelota de tenis viajando de un lado al otro de la cancha, en Lulúpe María T. un poco de música británica, al estilo de los Kinks. Para ¿Quién mató a La Cantante de Jazz? volví a escuchar mis versiones favoritas de mil y un standards, pero sobre todo estudié a los trompetistas hasta que los oídos me sangraron. Para Don del agua descansé en el sonido del mar, veía documentales de Jacques Cousteau y a veces los dejaba de fondo mientras escribía. Para Fade out, fuera de repasar una lista de temas que tuvieran siempre coherencia con las décadas que estaba narrando, me puse a estudiar duetos. Es increíble escuchar cómo dos personas consiguen armonizar, fue una investigación de lo más placentera. Por otra parte, haciendo jazz, más de una vez tuve la posibilidad de cantar junto a otra voz.
P.: ¿Por qué elegiste para ilustrar Fade Out a tres generaciones de mujeres?
T.G.: La transmisión genética es algo que me inquieta. Ya había explorado el tema en Don del agua a través del lazo entre un padre y sus dos hijos. Cuando escribí Don del agua todavía no había sido madre, cuando se publicó, ya tenía a mi pequeña Maia. Así que esta vez lo trabajé desde un lugar femenino. La relación entre una madre, su hija y su nieta. Aunque acá lo llevé un paso más adelante: no todos estos lazos son de sangre y sin embargo la herencia acontece. ¿Será sólo genética entonces? ¿O es posible establecer vínculos tan fuertes que logren atravesar al ser humano y dotarlo de cualidades similares?
P.: Escribiste varios libros a lo largo de tu carrera. ¿Cuál te marcó más y por qué?
T. G.: Espero que el siguiente, siempre el siguiente. Creo que en la literatura corremos el riesgo de olvidarnos de vivir el aquí y ahora. De enamorarnos del pasado, de nuestros textos pasados. De quedarnos viviendo en la letra de un tango, melancólicos y entrampados.
P.: ¿Qué es lo que te inspira al escribir y qué significa la escritura para vos?
T.G.: Soy de las seguidoras de Dorothy Parker, de las que creen que el aburrimiento se cura con curiosidad y la curiosidad no se cura con nada. La vida me inspira, yo sólo escribo porque quiero cuidarla, escribo para evitar que mi vida se convierta en una ficción.
P.: Redactaste notas eróticas, escribiste novelas negras, y llegaste a esta "carta de amor amplificada". ¿Hay alguno de estos géneros en los que te sientas como pez en el agua?
T.G.: Ninguno. Desconfío de la comodidad, no saca lo mejor de mí. Por eso me interesa seguir explorando diversos géneros. En la literatura prefiero vivir sin brújula, será por eso que siempre me gustaron tanto las novelas de aventura. Alguien decía que la literatura es sólo para valientes, yo digo que la vida es para valientes y la literatura un lugar a donde perderse y encontrarse, un lugar de simulacro, de juego. Lo que no quiere decir que no demande nuestro cuerpo, nuestra cabeza y, muchas veces, nuestro corazón.
P.: ¿Cómo es el proceso de ponerse un "desafío lúdico" antes de sentarse a escribir?
T.G.: Para mí la parte lúdica de la escritura es fundamental. Por eso siempre trabajo con estructuras prestadas, restricciones o ambas cosas. A veces es una estrategia para no repetirme, a veces se impone por los personajes que aparecen. En el caso de Fade out me propuse terminar el primer borrador en el mismo tiempo que les iba a tomar a los personajes de la historia (un año); que no hubiera ningún asesinato (algo común en el resto de mis novelas) y que el texto estuviera atomizado (que casi demandara una relectura). Intento que no se note el esfuerzo tras los textos. Es hermoso poder hablar del proceso y la investigación, pero sólo después de que el libro es de los lectores. Antes, nunca.
P.: Es curioso que los personajes de Fade Out solo puedan llegar al silencio a través del amor. ¿Por qué esa idea?
T.G.: Porque el buen amor está mediado por la armonía, la armonía da sosiego y esa ansiedad por "expresarlo todo" desaparece.
*Tatiana Goransky es autora de las novelas Lúlupe María T. (Simurg), ¿Quién mató a la cantante de Jazz? (Tantalia / Suburbano / Letra Sudaca / Cazador de Ratas), Don del agua (Gárgola), Ball Boy (Milena Caserola / El Octavo Loco), Los impecables (Comba) y Fade out (Galerna).




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