14 de marzo 2008 - 00:00
"Un día tendré que pagar mi tributo al diablo"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Jagger junto a toda la banda
"Cuando era joven pensaba siempre que si no tenía sexo estaba perdiendo el tiempo. Con la música ha sido parecido. Según iba madurando he ido comprendiendo que todo tiene su lugar en la vida. No me hace falta todas las noches", explica Jagger, que no aclara si se refiere al sexo o a la música.
Igualmente comenta que ya no es el cantante rebelde de sus inicios, ya que "cuando llevas diez o quince años en el negocio dejas automáticamente de ser subversivo. Aquellos que lo intentan después de tanto tiempo acaban en la nada".
Mick Jagger, que recomienda hacer deporte "sin abusar, porque cansa", a partir de los 30 años, desmitifica también el consumo de drogas, de las que "se sobrevalora sus efectos creativos" y advierte de que "lo peor son los problemas judiciales".
"Cuando en 1967 fuimos protagonistas de una redada no nos pareció nada divertido. De pronto tuvimos que dedicar nuestro tiempo a la policía y no podíamos preocuparnos de la música", reconoce el rockero británico.
Admite también que cuando comenzaron su carrera nunca se le hubiera ocurrido pensar que durase tanto: "no estaba seguro de que hubiese suficiente trabajo para nosotros.
Funcionas uno o dos años y luego nadie se interesa por ti. Pero tuvimos éxito y por ello nunca ha habido motivos para dejarlo".
Finalmente revela que su euforia sobre el escenario no es comparable a un orgasmo, sino "otra cosa. Hay momentos de pura felicidad, algo así como una experiencia trascendental. He hablado con cantantes de coro de iglesia que reconocen que hay momentos en que no saben donde están. A mi me pasa a veces lo mismo. Es muy fuerte".




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