Familiares y amigos despidieron ayer en su tierra los restos del gran comediante uruguayo Ricardo Espalter, recordada figura del humor rioplatense que, en «Telecataplum», hizo famosos dos papeles en especial: el de «Toto» Paniagua, a quien el también desaparecido Enrique Almada trataba de impartir en vano clases de buenos modales, y el del espía soviético, al que dotó de desopilante idioma falsamente ruso (tal como Eduardo D'Angelo hacía con su norteamericano).
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Espalter murió en Maldonado a los 82 años, como consecuencia de una insuficiencia renal. Nacido en Montevideo el 14 de abril de 1924, Espalter se inició en el teatro experimental uruguayo y a comienzos de la década de los 60 obtuvo los primeras actuaciones destacadas en televisión. Además de «Telecataplum», participó en «Jaujarana», «Hupumorpo», «Hiperhumor», «Son de diez» y «Decalegrón». En la Argentina también actuó en el cine en numerosos papeles secundarios, en comedias protagonizadas por Luis Sandrini, Alberto Olmedo, Lolita Torres, Niní Marshall, Tita Merello, Javier Portales, Jorge Porcel y Luis Landriscina. Tuvo también su protagónico en cine en «Toto Paniagua, el rey de la chatarra» (1980). Los últimos films en los que actuó fueron «El dirigible» (1994) y «Maldita Cocaína» (2000).
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