El encarecimiento del financiamiento internacional no respondió únicamente a las presiones inflacionarias. También reflejó una suba de las tasas reales, en medio de mayores necesidades de emisión del Tesoro estadounidense debido al déficit fiscal y una creciente demanda de capital por parte de las grandes empresas tecnológicas para financiar sus inversiones en inteligencia artificial.
Con rendimientos más elevados en los activos considerados seguros, los inversores comenzaron a exigir mayores retornos para mantener posiciones de riesgo, afectando especialmente a los mercados emergentes y a las compañías más sensibles al costo del financiamiento, donde se incluyen especialmente los papeles argentinos.
La Reserva Federal, presidida por Kevin Warsh, enfrentó un escenario de inflación persistente y tasas elevadas, que encareció el financiamiento internacional y presionó sobre los mercados emergentes.
En ese contexto adverso, Brasil ofreció un alivio transitorio para los activos regionales. La victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta presidencial alimentó las expectativas de un cambio de orientación económica y provocó un fuerte repunte de la Bolsa brasileña, que también favoreció a las acciones argentinas. Según IEB, el MSCI Merval avanzó un 3,86% semanal medido en dólares ante este disparador, aunque la recuperación resultó insuficiente para revertir las pérdidas acumuladas.
Más allá de ese impulso transitorio, la evolución de las acciones argentinas continuó condicionada por factores propios de la economía local, especialmente la debilidad de la actividad, el aumento del riesgo país y la incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
En este contexto, desde Balanz señalaron que el Merval volvió a aproximarse al piso del rango en el que cotiza desde fines de 2025, con precios que, según sus estimaciones, incorporaban una probabilidad de reelección de Javier Milei cercana al 55%. Para la firma, las valuaciones todavía no ofrecían un potencial de recuperación suficiente para compensar los riesgos del escenario local, aunque la exposición a estos factores no es igual para todas las compañías.
Bancos y empresas reguladas lideraron las pérdidas, mientras que materiales resistió
Los bancos estuvieron entre los principales afectados por la corrección, con pérdidas del 15% en Banco Macro, del 14% en Galicia, del 10,5% en BBVA y del 9,6% en Supervielle. A su sensibilidad frente al aumento del riesgo país se sumaron las preocupaciones por el deterioro del crédito, cuya irregularidad alcanzó el 7,7%, según Bull Market, y la presión sobre los márgenes financieros. En contraste, BYMA (-2,5%) y Banco de Valores (-3,5%) registraron bajas más moderadas, en línea con su menor exposición directa al riesgo crediticio.
Las empresas de servicios públicos también sufrieron fuertes pérdidas, en un contexto de incertidumbre sobre la continuidad de los ajustes tarifarios y las condiciones regulatorias de cara a las elecciones de 2027. Transener encabezó las caídas con un 20,3%, seguida por Edenor (-14,7%), Ecogas (-13,6%) y TGN (-13,3%). Sin embargo, en el caso de Transener, Bull Market señaló que parte del retroceso respondió al pago de dividendos, ya que la cotización se ajusta al descontarse ese importe. Por lo tanto, la variación del precio no equivale necesariamente a la pérdida efectiva del accionista, que también recibió esa distribución.
Transener encabezó las pérdidas entre las empresas de servicios públicos, con una caída del 20,3%, aunque parte del retroceso de su cotización estuvo asociado a la distribución de dividendos.
Por su parte, Edenor (-14,7%), Ecogas (-13,6%) y TGN (-13,3%) también sufrieron fuertes caídas, en un sector cuyos ingresos dependen en buena medida de las actualizaciones tarifarias y las condiciones fijadas por el regulador. En el caso de Edenor, a estos riesgos se sumaron las implicancias financieras de la adquisición del 70% de Metrogas por u$s780 millones. Según Balanz, la operación elevaría el endeudamiento neto de la compañía por encima de dos veces su EBITDA en 2027, mientras que su generación de caja libre continúa siendo negativa pese a las mejoras tarifarias.
Dentro del sector energético, sin embargo, las compañías con negocios diversificados mostraron una mayor resistencia. En este sentido, Central Puerto avanzó un 2,2%, en un período marcado por su programa de recompra de acciones de hasta u$s30 millones y su expansión en hidrocarburos, mientras que Pampa Energía ganó un 0,6%. YPF (-2,9%) y TGS (-6,1%) también registraron pérdidas, aunque conservaron perspectivas de crecimiento vinculadas con Vaca Muerta.
El mejor desempeño del último mes correspondió al sector de materiales, el único con un rendimiento promedio positivo, del 2,6%. Las subas de Ternium Argentina (+6,4%) y Loma Negra (+4,9%) compensaron la caída de Aluar (-3,5%), pese a la debilidad de la actividad. La recuperación de Loma coincidió con un aumento del 18% mensual en los despachos de cemento de septiembre, según IEB, mientras que Balanz destacó como posible catalizador para Ternium la futura monetización de su participación en Ternium México, aunque sin evidencia de que explique su reciente suba bursátil.
Loma Negra avanzó un 4,9% en el último mes, en medio de señales de recuperación del sector cementero, cuyos despachos crecieron un 18% mensual en septiembre.
Dónde aparecen las oportunidades y qué riesgos siguen presentes
Tras las caídas del último mes, las sociedades de bolsa identifican oportunidades de inversión con perspectivas diferentes según el sector. Dentro del abanico de posibilidades, los bancos aparecen entre los principales candidatos a una recuperación si mejoran las condiciones económicas locales y disminuye el riesgo país, mientras que las energéticas ofrecen un atractivo adicional por sus proyectos de expansión y crecimiento exportador, menos dependientes de la evolución de la actividad argentina.
En el caso de los bancos, el principal atractivo está en el descuento al que cotizan frente a sus pares regionales. Según PPI, las entidades argentinas tienen una valuación equivalente a aproximadamente una vez su patrimonio neto, frente a un promedio de 2,1 veces entre los bancos latinoamericanos comparables.
Esta diferencia ofrece margen para una recuperación de las cotizaciones si mejoran las condiciones económicas y financieras, especialmente si se confirma la expectativa de la firma de que la morosidad alcanzó su máximo entre julio y agosto y comienza a retroceder, acompañada por una normalización del crédito.
Sin embargo, las perspectivas todavía están condicionadas por la presión sobre los márgenes financieros y la incertidumbre política, lo que explica las diferencias entre los analistas. Balanz por su parte, mantiene una visión desfavorable sobre Galicia y Supervielle, aunque prefiere Banco Macro, mientras que IEB conserva una exposición bancaria del 20% en su cartera para aprovechar una eventual mejora sin abandonar una estrategia defensiva.
Las energéticas, en cambio, cuentan con perspectivas de crecimiento respaldadas por las inversiones en Vaca Muerta y la expansión de las exportaciones, a las que se suman valuaciones inferiores a las de sus pares regionales. Según PPI, las compañías argentinas cotizan a 4,7 veces su EV/EBITDA, frente a 5,7 veces entre las latinoamericanas comparables.
Esta diferencia podría favorecer una recuperación de las cotizaciones a medida que los proyectos de inversión se traduzcan en mayores ingresos y resultados.
De allí surge una mayor coincidencia entre las recomendaciones, con Pampa Energía entre las principales preferencias de PPI, Balanz y Bull Market. La primera también destaca a YPF, Central Puerto y TGS, mientras que Balanz incorpora a Vista Energy e IEB concentra su mayor exposición sectorial en petróleo y gas.
Pampa Energía se destaca entre las principales recomendaciones de las sociedades de bolsa por su diversificación en petróleo, gas y generación eléctrica, junto con sus proyectos de expansión en Vaca Muerta.
Fuera de estos dos sectores, las oportunidades presentan un panorama más heterogéneo. Entre las industriales, Balanz encuentra atractivo en Ternium Argentina y Aluar por sus valuaciones y perspectivas particulares, mientras que PPI prefiere reducir exposición a materiales ante la debilidad de la actividad y múltiplos superiores a los regionales.
En las empresas de servicios públicos, las fuertes caídas también dejaron precios más bajos, aunque la incertidumbre tarifaria, las necesidades de inversión y el endeudamiento continúan limitando su potencial de recuperación.
En definitiva, las perspectivas de las acciones argentinas dependerán tanto de la evolución del escenario macroeconómico como de los fundamentos de cada compañía. Una reducción del riesgo país, acompañada por una recuperación de la actividad y del crédito, podría favorecer especialmente a los bancos y otros papeles castigados.
Si las condiciones financieras continúan ajustadas, en cambio, las empresas con proyectos capaces de impulsar sus ingresos y su generación de caja podrían mostrar una mayor resistencia. La evolución de las tasas internacionales y del escenario político local será clave para determinar cuál de estas estrategias ofrece mejores resultados en los próximos meses.