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9 de abril 2026 - 18:54

Dólar: el BCRA aprovecha la calma cambiaria y afloja más el cepo para ahorristas y empresas

La autoridad monetaria avanza con alivios para exportadores, empresas y viajeros, en un esquema que busca facilitar operaciones sin desarmar el control de divisas.

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Dentro del paquete de medidas, también se incorporó una nueva restricción: quienes transfieran dólares al exterior no podrán operar con títulos valores durante los siguientes 90 días.

Ámbito

A casi un año del fin de cepo para los ahorristas, el Banco Central (BCRA) avanzó este jueves con una nueva etapa de flexibilización en las restricciones cambiarias, en un contexto de mayor estabilidad del dólar, y dispuso una serie de medidas que relajan trabajas para personas humanas y empresas, aunque mantiene -e incluso refuerza- controles en segmentos sensibles del mercado.

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La decisión -reflejada en la Comunicación A 8414- se da en medio de una calma cambiaria que le da margen al equipo económico para avanzar con ajustes graduales sobre el régimen, con el objetivo de facilitar operaciones, ordenar flujos y mejorar el acceso al financiamiento, sin desarmar completamente las regulaciones vigentes, sobre todo para las empresas.

Dentro del paquete de medidas, también se incorporó una nueva restricción: quienes transfieran dólares al exterior no podrán operar con títulos valores durante los siguientes 90 días.

Menos trabas para personas humanas

Entre los cambios más relevantes, el BCRA dispuso para las personas humanas:

Estas medidas buscan simplificar la operatoria y reducir distorsiones, en especial para pequeños exportadores y consumidores.

Menos cepo para las empresas: más plazo y alivio financiero

Para las personas jurídicas, el paquete apunta a dar mayor flexibilidad en la gestión de divisas y compromisos financieros:

Más herramientas de cobertura y financiamiento para las empresas

El BCRA también introdujo modificaciones que impactan directamente en la estructura financiera de las empresas, con el objetivo de ampliar las fuentes de financiamiento y dar mayor previsibilidad a la gestión de pasivos.

Por un lado, se habilitó el acceso al mercado oficial para la cobertura de deudas en monedas distintas al dólar, como el yuan, lo que en la práctica abre la posibilidad de diversificar el fondeo y reduce la dependencia de la divisa estadounidense.

Por otro lado, el organismo avanzó en la normalización de la deuda intrafirma, al permitir el acceso al Mercado Libre de Cambios (MLC) para cancelar obligaciones hasta ahora restringidas. La habilitación está condicionada a un esquema de refinanciación que exige una vida promedio de cuatro años y tres años de gracia para el capital, lo que asegura que el impacto en la demanda de divisas sea acotado en el corto plazo.

En el mercado, la lectura es que se trata de una medida orientada a destrabar situaciones pendientes de empresas que ya habían ingresado y liquidado dólares, mejorando las condiciones de financiamiento sin generar presión inmediata sobre el tipo de cambio.

Refuerzan la restricción cruzada para evitar arbitrajes

No obstante, el paquete también incorpora un endurecimiento relevante sobre la operatoria de personas humanas, al avanzar sobre uno de los mecanismos clave de control del mercado cambiario. El BCRA dispuso extender la llamada “restricción cruzada” a las transferencias al exterior cursadas desde cuentas locales en moneda extranjera hacia cuentas propias fuera del país, ampliando así el alcance de un esquema que hasta ahora se concentraba principalmente en la compra de divisas en el mercado oficial.

A partir de esta modificación, quienes realicen este tipo de transferencias deberán asumir el compromiso de no operar títulos valores con liquidación en moneda extranjera —contado con liquidación (CCL)— durante los 90 días posteriores, replicando el período de “parking” regulatorio ya vigente para otras operaciones cambiarias. La exigencia aplica tanto para nuevas transacciones como para eventuales canjes, equiparando los controles entre distintos canales de acceso a divisas.

De esta manera, el Central homogeneiza criterios regulatorios y cierra potenciales vías de arbitraje entre el mercado oficial y los financieros, en un contexto donde la brecha cambiaria se mantiene bajo monitoreo. En la práctica, la medida refuerza las limitaciones sobre la demanda de dólares vía instrumentos financieros, al tiempo que amplía el universo de operaciones alcanzadas por la restricción cruzada.

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