El Gobierno afrontó este miércoles 8 de julio un pago de alrededor de u$s2.500 millones por los bonos Globales y así, las reservas internacionales brutas del Banco Central (BCRA) volvieron a quedar por debajo de los u$s49.000 millones. En concreto, el stock cayó u$s814 millones y cerró en u$s48.722 millones, luego de haber tocado en la rueda previa el nivel más alto desde septiembre de 2019.
La baja interrumpió el salto que habían mostrado las reservas un día antes, cuando alcanzaron los u$s49.536 millones y marcaron un nuevo máximo de la actual gestión. Sin embargo, fuentes oficiales explicaron a Ámbito que el retroceso de este miércoles estuvo asociado al pago de vencimientos de deuda, en particular a los desembolsos vinculados a los bonos Globales.
Según esas fuentes, el Gobierno pagó alrededor de u$s2.500 millones por esos compromisos, en una semana marcada por los vencimientos de deuda soberana en dólares. De esta manera, la caída de reservas respondió principalmente a un movimiento financiero esperado, más que a una pérdida de divisas por intervención cambiaria.
El movimiento también estuvo acompañado por un efecto negativo de valuación. El oro cayó 1,4% y habría restado cerca de u$s50 millones al valor contable de las tenencias del Central. En cambio, las principales monedas de la canasta tuvieron variaciones positivas frente al dólar: el euro avanzó 0,16%, la libra subió 0,40%, el yuan se depreció 0,15% y el yen retrocedió 0,28%.
En paralelo, la autoridad monetaria volvió a cerrar con saldo comprador en el mercado oficial de cambios. En concreto, el BCRA adquirió u$s34 millones, en una rueda con un volumen operado de u$s582 millones, por lo que se quedó con el 6% del total negociado.
Con este resultado, el saldo comprador de julio ascendió a u$s362 millones, mientras que las compras de la semana llegaron a u$s140 millones. A su vez, las adquisiciones netas acumuladas en 2026 alcanzaron los u$s11.465 millones y el Central encadenó 124 ruedas consecutivas con saldo comprador.
Inversores: dónde invertir los dólares de Globales y Bonares
Con el pago de capital e intereses de Globales y Bonares, el mercado también empezó a mirar hacia dónde podrían redireccionarse esos fondos. La discusión aparece en un momento en el que la deuda soberana argentina ya capturó buena parte de la compresión de spreads, aunque todavía mantiene espacio de mejora si el contexto financiero acompaña.
Tomás Sisto Bourel, Research & Investment Analyst en Fortress Capital, señaló que todavía podría quedar margen para una nueva baja del riesgo país. “Desde nuestra perspectiva, aún existe margen para que el riesgo país converja hacia niveles de 350-400 p.b., en línea con otros mercados de la región”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que “la materialización de este escenario sigue dependiendo de un contexto internacional más favorable, algo que hoy vemos poco probable”.
En ese marco, Sisto Bourel remarcó que el mercado comenzará a incorporar con mayor peso el escenario electoral de 2027. “A medida que avance el calendario electoral, el mercado podría empezar a reflejar mayores niveles de incertidumbre, en línea con experiencias previas”, afirmó. Por eso, consideró que la relación riesgo-beneficio de los bonos soberanos luce menos atractiva que meses atrás y que la clave pasa por definir el momento para reducir exposición.
“Creemos que el pago de los Bonares se presenta como una oportunidad interesante para comenzar a reducir gradualmente la exposición dentro de las carteras”, explicó. Como alternativa para perfiles conservadores y moderados, Fortress Capital prefiere obligaciones negociables argentinas del sector energético, con duration corta, hacia 2028 y 2029, que ofrecen rendimientos en torno al 6% anual en dólares. Además, Sisto Bourel destacó que también ven valor en fondos de obligaciones negociables latinoamericanas, con mayor exposición a emisores de Brasil y Chile, como vehículo para sumar diversificación regional.
Desde Balanz, en cambio, mantienen una mirada más constructiva sobre la deuda soberana argentina, aunque también reconocen que el potencial de apreciación por precio ya no es el mismo. Isabel Botta, Product Manager de Balanz, afirmó: “Esperamos que una parte importante de esos fondos sea reinvertida dentro del mercado local”.
En particular, Botta señaló que mantienen “una visión positiva sobre la deuda soberana argentina” y que, para quienes siguen buscando valor dentro de la curva de Globales, la preferencia está en el GD38. No obstante, aclaró que, “con un riesgo país cercano a los 400 puntos básicos, gran parte de la compresión de spreads ya se materializó”, por lo que el margen de upside luce más acotado.
Por ese motivo, desde Balanz también ven espacio para una rotación parcial hacia instrumentos con mayor cupón y mejor generación de flujo. “Dentro de la renta fija corporativa, vemos valor en ONs de emisores de alta calidad crediticia como Telecom, YPF y Vista, especialmente en los vencimientos 2031”, indicó Botta. Según la ejecutiva, esos instrumentos ofrecen cupones y rendimientos corrientes más atractivos que los disponibles hoy en la deuda soberana.
Además, Botta planteó que, si el programa económico mantiene consistencia y continúa el proceso de normalización macroeconómica, una parte de esos dólares también podría dirigirse al mercado accionario, con el objetivo de capturar una nueva etapa de valorización de los activos argentinos.
Matías Waitzel, socio en AT Inversiones, también recomendó aprovechar el pago de renta y amortización de los Globales para rotar parte de la cartera hacia crédito corporativo. “Vemos una buena oportunidad para reinvertir esos dólares en Obligaciones Negociables de buena calidad crediticia”, afirmó. Para perfiles conservadores, priorizó ONs hard dollar Ley Nueva York de compañías sólidas en energía, oil & gas, utilities y bancos, con menor volatilidad que la curva soberana.
Vencimientos de deuda y señales de cobertura
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que esta semana quedó atravesada por el pago de cupones de Globales y Bonares. Según la sociedad de bolsa, el Tesoro debía afrontar alrededor de u$s4.554 millones entre capital e intereses, de los cuales u$s2.707 millones correspondían a amortización y u$s1.847 millones a renta.
La firma remarcó que, por el feriado del 9 de julio y el feriado puente del viernes, los inversores recibirán los fondos el lunes 13 de julio. Por eso, el mercado también empezó a mirar hacia dónde podría redireccionarse esa liquidez, en un contexto en el que la reinversión dependerá del perfil de riesgo de cada cartera.
En paralelo, PPI sostuvo que volvieron a aparecer señales de oferta oficial de cobertura cambiaria al sector privado. Por un lado, la operatoria en instrumentos dólar linked se mantuvo elevada, con especial protagonismo de la D31L6, la letra más corta, con vencimiento el 31 de julio. Por otro lado, el interés abierto en futuros volvió a aumentar, después de la interrupción puntual de la rueda anterior.
Según PPI, desde el inicio de julio el interés abierto acumula una suba de u$s347 millones. En consecuencia, aun cuando el BCRA continúa comprando dólares en el mercado oficial, la dinámica de cobertura sigue siendo una variable clave para entender la estabilidad del tipo de cambio oficial.
Así, la rueda dejó una señal mixta para el frente externo. Por un lado, el BCRA siguió comprando dólares y mantuvo una participación positiva en el mercado oficial. Pero, por otro lado, las reservas volvieron a caer por debajo de u$s49.000 millones por el pago de deuda, lo que puso nuevamente el foco sobre el calendario de vencimientos y la capacidad del Gobierno para sostener la mejora reciente del stock bruto.