Aunque los inversores mantengan cierta preocupación por la caída en la generación de flujos de caja de los gigantes tecnológicos, esa inquietud no se refleja en la bolsa de Estados Unidos, que opera nuevamente cerca de sus máximos históricos.
Los desembolsos millonarios destinados a la infraestructura de tecnología están empujando a los gigantes del sector a financiarse mediante emisión de deuda, en un contexto donde aún persisten incertidumbres sobre el retorno real.
Inversores siguen confiando en las tecnológicas de EE.UU., que operan cerca de máximos históricos a pesar de la caída en la generación de flujos de caja.
Aunque los inversores mantengan cierta preocupación por la caída en la generación de flujos de caja de los gigantes tecnológicos, esa inquietud no se refleja en la bolsa de Estados Unidos, que opera nuevamente cerca de sus máximos históricos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tras una breve ola de ventas, las acciones de Alphabet, matriz de Google, subieron más de un 9% desde que la empresa anunciara un flujo de caja trimestral negativo por primera vez desde su salida a bolsa. Por otra parte, los títulos de Meta cotizan por encima del valor que registraban cuando reportó, el 29 de julio, el flujo de caja libre más bajo en casi cuatro años.
Según Brad Conger, director de inversiones de Hirtle & Co., el motivo por el cual el mercado pasa por alto la brusca caída en la caja de las firmas líderes responde a un "presentimiento" generalizado: los inversores asumen que se trata de algo pasajero y confían en que los números volverán a terreno positivo en el corto plazo.
“Me pregunto si se trata de una ilusión reconfortante”, escribió Conger en el informe “Perspectiva de inversión” de la empresa correspondiente al segundo trimestre.
Conger indicó que considera que las empresas centradas en la inteligencia artificial que han pasado de generar grandes cantidades de efectivo a recaudar fondos en los mercados de deuda, corren el riesgo de acabar dependiendo de la “bondad de extraños”.
Además, el ejecutivo subrayó que “se depende de la buena voluntad de otros, y si se observan los diferenciales de los hiperescaladores, el diferencial que su deuda exige respecto a los bonos del Tesoro, se está ampliando”. Agregó que esto significa que “la gente tiene menos certeza respecto a la rentabilidad de estas inversiones”.
Los mercados financieros internacionales colocaron cerca de u$s570.000 millones en emisiones de deuda vinculadas a la inteligencia artificial. La mayor parte de esos fondos fue colocada por los llamados hiperescaladores, gigantes como Amazon, Microsoft y Google, abocados a un despliegue y desarrollo masivo de centros de datos como nunca antes se había visto.
Y el proceso recién comienza: Citadel Securities LLC proyecta que se emitirán más de u$s500.000 millones extra en colocaciones de deuda, tanto públicas como privadas, de cara a 2028, destinados a financiar los semiconductores de los centros de procesamiento de inteligencia artificial.
Pese a que Alphabet y Meta lograron revertir las bajas posteriores a sus balances, Conger lo atribuye a que el mercado confía en que las alternativas chinas de IA, más baratas, dispararán la demanda de capacidad de cálculo, beneficiando a las firmas con la infraestructura lista para abastecerla. No obstante, el especialista califica esa lectura como "dudosa".
Sin embargo, existen posturas contrapuestas. Según Ohsung Kwon, estratega de acciones de Wells Fargo & Co., el último paquete de resultados de las hiperescaladoras "tumbó buena parte de la tesis bajista" respecto a la IA. Si bien la rentabilidad del nuevo capital volcado retrocedió desde el inicio de este ciclo de inversión, Kwon destaca que la tasa de retorno aún supera el promedio de la última década.
“Han presentado unas cifras realmente buenas”, afirmó Kwon, quien estima que las hiperescaladoras generaron un rendimiento del 25% por cada dólar adicional invertido, lo cual “sigue siendo muy sólido”.
La preocupación por el fuerte incremento en el gasto de capital ha signado al sector de la inteligencia artificial. Luego de desencadenar una racha de ventas a comienzos de año, las dudas sobre la magnitud de estas inversiones volvieron a aflorar de forma puntual, generando temblores de volatilidad que terminaron siendo breves.
Las cuatro firmas líderes en la competencia por la infraestructura de centros de datos prevén destinar casi u$s2,4 billones de cara a los próximos años. Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon.com reportaron un salto significativo en sus obligaciones financieras para alquileres, inmuebles, suministro eléctrico y equipamiento durante el último ejercicio, impulsadas por la acelerada expansión de sus redes de data centers.
Conger señala que toda esta inversión en chips y equipos significa que “las empresas se enfrentarán a unos gastos de amortización cada vez mayores que lastrarán los beneficios en los próximos años”.
Por su parte, Sameer Samana, del Wells Fargo Investment Institute, remarca que los inversores continúan lidiando con dudas clave sobre la velocidad, el alcance y la viabilidad temporal del despliegue de la IA, sumado a las certezas sobre el retorno real que entregará dicho crecimiento.