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Calificación de deuda argentina según Moody's
Así, Moody's se diferencia de la decisión que anunció esta misma semana Fitch, otra de las grandes calificadoras de riesgo, que implicó una suba de la nota para la deuda argentina bajo sus propios parámetros de medición.
Moody’s: qué frena una mejora de la calificación
Desde la calificadora remarcaron que el mercado todavía percibe a la Argentina como un país con vulnerabilidades elevadas, incluso en comparación con otros soberanos de similar rating.
“El riesgo país bajó significativamente, pero sigue más elevado que otros países con una calificación similar. Eso nos parece extraño”, señaló Reusche, al comparar a la Argentina con Ecuador, El Salvador y Bolivia. En ese sentido, sostuvo que Ecuador, pese a tener una calificación equivalente, conserva un menor riesgo país y acceso regular al financiamiento externo.
Para Moody’s, uno de los principales obstáculos sigue siendo la denominada “susceptibilidad a eventos de riesgo”, una variable que mide la capacidad del país para enfrentar shocks externos o internos. “Para Argentina el shock viene más por la parte política o por las finanzas externas”, explicó.
La agencia destacó que hubo mejoras concretas en distintas variables. Según detallaron, el puntaje de “fortaleza económica” subió tres puntos y el de “fortaleza institucional” avanzó un punto, aunque aclararon que este último aspecto “es el que más cuesta”. Sin embargo, remarcaron que el historial crediticio sigue teniendo un peso muy fuerte sobre la nota soberana.
“Argentina tiene un historial de impagos que pesa muchísimo sobre la calificación”, sostuvo Reusche, al recordar que el país acumula cerca de diez eventos de default o reestructuración de deuda, incluyendo los episodios recientes.
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Jaime Reusche, Vice President - Senior Credit Officer, Moody’s Ratings – Responsable de la calificación soberana de Argentina
Reservas, deuda y financiamiento: las dudas de Moody’s
Otro de los puntos centrales del análisis de Moody’s pasa por la capacidad del Gobierno para acumular reservas y afrontar los vencimientos de deuda de los próximos años. “Los flujos mejoraron mucho y el Banco Central estuvo comprando divisas, pero el stock de reservas no está aumentando significativamente”, señaló el ejecutivo.
Según explicó, buena parte de los dólares que ingresan terminan utilizándose para cancelar obligaciones financieras previas, lo que limita el fortalecimiento del balance externo.
“Si el flujo de salida es similar al de entrada, el Banco Central debería terminar generando una mayor acumulación de reservas. Nosotros creemos que eso va a suceder, pero no inmediatamente”, agregó. En ese marco, Moody’s consideró razonable que el Gobierno no salga a emitir deuda en los mercados internacionales “a cualquier tasa”. Por el momento, sostuvo, "el equilibrio aguanta y hay que afinar proyecciones".
“La política del Gobierno ha sido no salir a los mercados externos a cualquier costo, sino buscar deuda barata para cumplir con los compromisos. Entendemos ese punto de vista y tiene sentido”, afirmó. Sin embargo, aclaró que el gran interrogante sigue siendo si las fuentes de financiamiento actuales serán suficientes para cubrir los compromisos externos de 2026 y 2027.
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El equilibrio "subóptimo" de las cuentas externas
La influencia del "boom exportador" en la economía argentina y el desafío "puente" hacia 2030
Pese a las advertencias, Moody’s reconoció que el contexto internacional está favoreciendo a la Argentina, especialmente por la mejora en los términos de intercambio vinculados al sector energético. “Este es uno de los pocos países de la región que se beneficia del shock de términos de intercambio”, afirmó Reusche.
Según explicó, el aumento del precio internacional del petróleo y el gas podría acelerar el ingreso de divisas y fortalecer las cuentas externas. “Por cada aumento de u$s10 en el precio del petróleo, Argentina recibe cerca de un 20% más de dólares”, indicó.
La agencia sostuvo que buena parte de sus proyecciones todavía fueron elaboradas con precios de hidrocarburos previos al conflicto en Medio Oriente, por lo que reconocieron que podrían quedarse cortas si el escenario energético sigue tensionado.
En ese contexto, proyectan un "boom exportador" que generará un superávit estructural para 2030, pero señalan que la cuenta de capitales sigue "complicada". Para Moody's, es necesario un "puente" para sostener las cuentas externas hasta ese año. En ese marco, señalan que ese "puente de dólares" puede venir de la mano de una profundización del mercado local privado, inversores internacionales y organismos multilaterales de crédito.
Más allá del optimismo sobre energía y minería, Moody’s advirtió que uno de los principales desafíos del Gobierno será lograr que el crecimiento del sector extractivo se "derrame" sobre el resto de la economía. “Tenemos una economía que no está siendo muy dinámica y que hoy está siendo impulsada principalmente por el sector extractivo”, remarcó. En esa línea, la agencia sostuvo que será clave que el boom exportador termine beneficiando también a sectores intensivos en empleo y consumo interno.
"Tenemos una economía que no está siendo dinámica. Ese es uno de los retos pendientes que tiene el Gobierno par asegurarse que el boom exportador se propase. Si la población no está contenta, pero por lo menos recibe algo de los beneficios de este boom exportador, tal vez la población aprobará al Gobierno y se mantendrán las políticas públicas", advirtió el vicepresidente de Moody's.
A su vez, Reusche destacó que el Gobierno apuesta a que la mejora económica se consolide a través de un proceso de desregulación y mayor incidencia del sector privado. "Ahora estamos entrando en una etapa de trabajo de hormiga. Las medidas no van a tener resultados inmediatos”, explicó.
En esa línea, también dejó una definición sobre el comportamiento de los inversores locales y el cambio de clima financiero respecto de otros años. “El mercado local ahora está menos ansioso”, señaló al referirse a la reacción de los agentes económicos frente a shocks o cambios en las expectativas, en un contexto donde —según explicó— las respuestas del mercado a las medidas económicas ya no son tan reactivas como en el pasado.
El factor político sigue siendo central
Moody’s también dejó en claro que la continuidad política del programa económico será determinante para futuras mejoras en la nota soberana. “La gran pregunta es si va a haber continuidad o vuelta atrás”, resumió Reusche.
Si bien reconocieron que parece haberse consolidado cierto consenso político respecto de la necesidad de mantener equilibrio fiscal, la calificadora todavía ve un camino de dudas hacia 2027. “El mercado y los inversores todavía no terminan de confiar completamente porque tienen dudas sobre el próximo año”, afirmó.
En ese marco, la agencia sostuvo que el riesgo político no se evalúa únicamente a partir de encuestas o niveles de aprobación. Si bien reconoció que la caída en la imagen del presidente Javier Milei era “esperable” luego de un proceso de ajuste sobre la economía, aclaró que lo verdaderamente relevante para la calificación soberana es cómo esos episodios impactan sobre las variables financieras y macroeconómicas.
“Lo importante no es tanto el evento político en sí, sino cuál es la reacción de los agentes económicos y financieros”, explicó Reusche. Aun así, desde Moody’s remarcaron que la mejora que mostró la Argentina en los últimos meses fue significativa en reducir la volatilidad, una variable que es clave para el cambio de calificación.