Un hombre apodado "Poxi", secuaz del temible delincuente juvenil "Sopapita" Merlo y que contaba con pedido de captura, fue descubierto cuando permanecía demorado en una comisaría por un robo, con una identidad falsa.
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"Poxi" está acusado, entre otros delitos, de haber baleado al extinto periodista de policiales Enrique Sdrech mientras cubría la nota del entierro de "Sopapita" Merlo.
El detenido, llamado Gustavo Maciel Villaverde, de 39 años, estaba detenido por el robo a una financiera en la comisaría de San Miguel, pero se había identificado como Ramón Salazar Merlo, según informó el titular de la Departamental San Martín, el comisario Mario Briceño.
El detenido está imputado de "robo calificado", "atentado y resistencia a la autoridad", "tenencia de arma, lesiones y homicidio", en causas a cargo de la fiscalía 20 de Malvinas Argentinas y el Juzgado de Garantías número 1 de San Martín, informaron voceros policiales.
Villaverde, según los datos recogidos en la investigación, fue quien baleó a Sdrech en 1996, mientras el periodista cubría el entierro de "Sopapita", un joven criminal que comandaba una banda de villa Pineral.
Además, "Poxi" cuenta en su haber con una fuga de la Unidad Carcelaria número 9, de máxima seguridad, mediante la presentación de un oficio apócrifo.
Para los investigadores, "Poxi" se había convertido con los años en un "bandido urbano", especializado en asaltar financieras y blindados.
Junto a "Sopapita" formó una de las bandas más temidas que azotaron el oeste del Conurbano.
Néstor "Sopapita" Merlo arrancó a los 14 años con su carrera delictiva, en la que llegó a comandar la llamada "Banda de los Paraguayos", con base en Villa Pineral.
A "Sopapita" se le adjudicaba la muerte de dos sargentos de la Policía, además del ataque a tiros de la comisaría de la zona.
Sus días terminaron a los 21 años de edad, en 1996, cuando fue asesinado por un kioskero de nacionalidad boliviana de un mazazo, después de que entrara a robar a su casa y amenazara a su hija de 12 años.
Como represalia, la banda de "Sopapita" sitió el kiosko y la familia tuvo que ser rescatada del ataque por la policía, que logró sacarlos dificultosamente con vida, aunque nunca más pudieron volver al barrio y tuvieron que cambiar su identidad.
Merlo fue enterrado bajo rituales tumberos, con sus compinches fumando marihuana y bebiendo alcohol en el pleno sepelio, y luego disparando al aire sus armas. Uno de esos disparos -realizado por "Poxi"- fue dirigido hacia los periodistas que intentaban cubrir el singular entierro, entre ellos Sdrech.
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