18 de noviembre 2004 - 00:00

Avatares de la Lengua

Rosario, Santa Fe (enviados especiales) - «¿No tenés alguna puteada para mí?»

A Raúl Alfonsín le brillaron los ojos cuando le hizo ayer esa broma al aún secretario de Cultura, Torcuato Di Tella, al ingresar a la mañana al teatro El Círculo. Di Tella se limitó a contestarle con una sonrisa tibia, la misma que lució la mayor parte de la jornada. Algunos, en Rosario, ni siquiera esperaban al funcionario (de hecho, su nombre no figura en la larga lista de asistentes oficiales), que a último momento cambió de parecer y decidió que no podía estar ausente.

Un íntimo suyo decía ayer: «Torcuato va a estar callado. No le han prohibido hablar sino que se lo sugirieron como precaución. Lo mismo le habrían dicho en el Centro de Asistencia al Suicida». Kirchner tiene ya decidido echar a su problemático hombre de la cultura. Ese mismo allegado a él comentó también: «Antes que el Presidente, hay otra gente que quiere hacerlo, pero para ocupar su lugar. Pero lo bueno de Kirchner es eso: si lo mata, lo matará él, pero no permitirá que lo hagan otros».

• El affaire Di Tella, naturalmente, era una de las cosas más comentadas a la llegada de los corresponsales extranjeros a Rosario. La más exultante era la cronista del «ABC» de Madrid, encantada por los informes que estaba enviando hace dos días desde Buenos Aires.

«Mi editora me dijo: tía, yo pensaba que este congreso iba a ser aburrido, pero con los que me vienes mandando te daré más espacio. Es divertidísimo».

Pero Di Tella no estaba (al menos en ese momento) de buen ánimo como para seguirle a Alfonsín la broma. El ex presidente fue rápidamente a ocupar su lugar en el palco que le habían asignado, donde se encontró con su amigo de siempre Manuel Antín y con el ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil ( estaba al lado del que ocupaba el embajador argentino en España, Carlos Bettini).

• El buen humor del ex presidente (quien fue especialmente saludado por Kirchner en su discurso de apertura en el congreso) continuó con una anécdota que les relató a Gil y a Antín, mientras amenizaban la larga espera en el palco: «La mejor historia sobre el uso del español que tengo me la contó el por entonces presidente de Colombia, Belisario Betancour», decía Alfonsín. «Un día, Betancour se encontró con el presidente de la Real Academia y le dijo: ' Ustedes siempre están publicando diccionarios de americanismos y jamás publican uno solo de españolismos. Yo hace rato que cuando veo películas españolas me quedo sin entender la mitad'. Y es cierto», contaba Alfonsín. «A mí me pasa lo mismo. Siempre que gilipollas esto, gilipollas lo otro. Esa ya la conozco, pero hay muchísimas otras que no sé lo que quieren decir», aseguró.

• El teatro El Círculo fue estupendamente restaurado para este Congreso de la Lengua. El empresario Santiago Soldati, que contribuyó con las obras, era otro de los que esperaba pacientemente ayer por la mañana la llegada del Presidente. «Si invertí en este Congreso», dijo a este diario, «fue porque el país está mejor. Este ha sido un buen año y espero que se mantenga así.»

• El ministro de Educación, Daniel Filmus, fue uno de los primeros en ir a saludar a Sabato en su palco, y luego fue ubicarse en el suyo, junto a Felipe Solá, quien no dejaba de elogiar «la música de las palabras de Carlos Fuentes. Leerlo, para mí, es un placer musical». Menos poéticos, el gobernador de Entre Ríos (Jorge Busti), la vicegobernadora de La Pampa, Norma Durán, y el interventor de Santiago del Estero, Pablo Lanusse, miraban el escenario vacío desde su palco, y a veces la mirada se posaba sobre el único anciano «rebelde» entre los invitados, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, en fila 8 de platea, con su boina y sandalias habituales.

• Finalmente, ni la espera de una hora y media, ni la falta de protocolo, ni el almuerzo tardío fueron las preocupaciones mayores de los reyes. Lo único que, expresamente, advirtió Juan Carlos I de Borbón antes de llegar a Rosario, fue lo siguiente: «Nada de CQC» ( programa inventado en la Argentina, pero que tiene desde hace años una versión ibérica).

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