4 de octubre 2004 - 00:00

Beatificaron a monja platense

En una ceremonia que se desarrolló en la Plaza San Pedro, Juan Pablo II beatificó a Sor María Ludovica.
En una ceremonia que se desarrolló en la Plaza San Pedro, Juan Pablo II beatificó a Sor María Ludovica.
La religiosa Sor María Ludovica, que durante años dirigió el hospital de niños de la ciudad de la Plata, fue beatificada ayer por el papa Juan Pablo II en medio de una emocionante ceremonia realizada en la Plaza San Pedro, según informó el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri.

A la ceremonia, que se prolongó durante tres horas, asistieron la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, Graciela Giannettasio; el presidente de la Cámara de Diputados provincial, Osvaldo Mércuri; y el intendente de la ciudad de La Plata, Julio Alak.

Oliveri
explicó que había mantenido una breve conversación con el Papa, «quien -como siempre- envió una bendición especial para los argentinos». A Sor Ludovica, que durante años dirigió el hospital de niños de La Plata que actualmente lleva su nombre, se le reconoce un milagro que fue la posibilidad hacer caminar, en un acto «científicamente inexplicable», a una niña que estaba inmovilizada por una grave enfermedad.

«Esa chica estuvo hoy aquí en la plaza de San Pedro», reveló Oliveri en alusión a la joven Antonella Cristelli, una niña platense que nació en 1988 con una patología congénita conocida como espina bífida con las vías urinarias, vejiga y un riñón severamente deteriorados y los miembros inferiores inmovilizados. Ante ese cuadro, los padres de la niña la llevaron hasta el panteón del cementerio donde se encuentran los restos mortales de la religiosa, y tras colocarse junto al féretro, comenzaron a rezarle.

Inesperadamente, la enferma se apoyó en el ataúd y se puso de pie, y a los 20 meses caminó normalmente, al tiempo que su vejiga y riñón sanaron y no fue necesaria la intervención quirúrgica que había sido programada.

• Emoción

El secretario de Culto de la Nación manifestó su emoción al ver decenas de delegaciones de colegios de la Misericordia (orden a la que pertenecía la beata) que habían llegado hasta la Plaza San Pedro con sus banderitas argentinas para celebrar la beatificación de Sor Ludovica.

La flamante beata llegó al país proveniente de Italia y de inmediato comenzó a desarrollar su misión asistiendo a los más humildes en el hospital de la Plata.

Entre los presentes estuvieron también el embajador argentino ante el Vaticano,
Carlos Cusper, recientemente asumido en ese cargo diplomático, y el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer.

Para
Oliveri llamó la atención «la fortaleza papal que le permitió estar al frente de una ceremonia que duró más de tres horas porque fueron cuatro los beatificados, entre ellos un ex emperador de Austria».

La actividad del Papa ha sido incansable, ya que en sus 26 años de pontificado realizó1.342 beatificaciones, más de las que han proclamado en cuatro siglos sus predecesores juntos, y canonizó a 482 de los casi 800 santos con los que cuenta la Iglesia Católica desde el siglo
XVI.

Si bien el proceso de beatificación de
Sor María Ludovica comenzó en 1987, recién en diciembre pasado la Congregación para las Causas de los Santos reconoció el milagro de la joven por su intercesión.

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