Juan Carlos Blumberg dio a conocer anoche una carta a la opinión pública en la cual reflexionó sobre la tragedia del 30 de diciembre en la sala República Cromagnon en el barrio porteño de Once.
Me preparaba para pasar mi primer Año Nuevo sin Axel desde que su nacimiento iluminó mi vida. Sabía que no debía dejarme vencer por el dolor y que debía concentrar mis fuerzas en cumplir con la promesa que le hice a mi hijo frente a su cuerpo, de emprender una cruzada contra la inseguridad y la injusticia, para que ningún otro joven argentino muera a causa de la violencia fruto de la delincuencia.
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Repentinamente sobrevino otra vez el dolor y el horror, esta vez con una dimensión inusitada: la terrible tragedia del recital en Once, la muerte injustificada de, hasta hoy, ciento ochenta y tres jóvenes y niños argentinos, y cientos de familias quebradas por el dolor y esa tristeza tan profunda y difícil de explicar con palabras.
Las escenas de la tragedia que se transmitían a través de los medios eran consternantes, padres y familiares desesperadostratando de conocer la suertede sus hijos. Cuánto dolor, cuánta angustia y cuántas preguntas ¿podremos los argentinos terminar de una vez con tanta muerte injusta? ¿Podremos los argentinos unirnos y decir basta? ¿Podrá la Justicia establecer las responsabilidades, de manera que todos aquellos responsables reciban su castigo?
Creo, en mi humilde opinión, que los horrores que vivimos este año nos demuestran que los argentinos no nos respetamos. Que las normas que fueron dictadas para protegernos no se cumplen. Que la vida y la seguridad no son un valor. Los argentinos necesitamos sentirnos seguros y respetados.
Las madres y padres del dolor, todos los que hemos perdido a nuestros seres queridos víctimas de la violencia y ahora los familiares de las víctimas de esta terrible tragedia, somos testigos de que algo funciona mal en esta sociedad, nuestro dolor y nuestros corazones destrozados con heridas que no van a cerrara jamás claman por cambios. No queremos nada más para nosotros, ya lo perdimos todo. Queremos que nadie más en nuestro país sufra pérdidas injustas e irreparables. No queremos cambios cuando lo irreparable ya ocurrió. Los cambios tienen que producirse hoy, ahora.
No podemos seguir viviendo en este país sin generar cambios, o es que el respeto y el cumplimiento de la ley y la protección de la vida de los ciudadanos no son temas a debatir y solucionar en nuestro país.
Tanto horror, tanta muerte nos dicen que sí.
Invito a todos los argentinos a que defendamos nuestra vida, la de nuestros hijos, exigiendo los cambios necesarios para que no haya más muertes injustas producto de la delincuencia de cualquier tipo.
No debemos olvidar a todos los argentinos que perdieron su vida víctimas de la delincuencia, ellos hoy tendrían que estar, estudiando, trabajando, soñando, desarrollando sus vidas como cualquier argentino. Es un deber de todos acompañar a sus familiares que han sufrido estos verdaderos dramas, sin explicación en su clamor de Justicia. Si la lucha que emprendemos todos juntos tiene éxito ellos serán los verdaderos héroes. Ellos a los que la Argentina no pudo proteger y ya no están.
Mi cariño, todo mi afecto y la de todos los integrantes de la Fundación Axel Blumberg para todos los padres y familiares de los jóvenes y niños víctimas de esta terrible tragedia. Juan Carlos Blumberg Fundación Axel Blumberg
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