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Hoy, a las 19.30, esos vecinos participarán de una charla debate, donde se indicarán detalles del proyecto para que vuelvan a circular los tranvías por Caminito, San Telmo, Puerto Madero y Retiro, en un recorrido turístico y de pasajeros que entre ida y vuelta cubrirán 22 kilómetros en 50 minutos.
La propuesta es del arquitecto Pablo Valladares y se encuentra en manos del Gobierno porteño hace un par de meses. Con excepción del tranvía que circula por Caballito, los porteños no vieron pasar por los barrios que cubrirían las nuevas líneas (se espera que sean dos) una sola formación en 40 años.
El arquitecto argentino, que reside en Suiza, propuso traer 35 unidades recicladas de la ciudad alemana de Stuttgart. El precio simbólico se fijó en u$s 5 mil euros por cada una, aunque el precio real será sin duda más elevado.
«Hay una reserva de las unidades para que puedan ser adquiridas por la Argentina.
Ciudades como San Pablo y Santiago de Chile se mostraron interesadas. Por eso es importante acelerar el proyecto, para que sean traídas a la Capital Federal», explicó Fernández. Se estima que alrededor de 50 mil personas de los barrios de Barracas, Constitución y Montserrat (que limitarían en el recorrido del planificado tranvía) utilizarían este medio de transporte. Se calcula entre los futuros pasajeros además un buen número de turistas, interesados en visitar Caminito, las caballerizas de Rosas, la casa de Julio A. Roca y el único palenque citadino, ubicado en el Viejo Almacén, entre los puntos por los que pasaría la formación (ver infografía).
El estado de las vías existentes no es óptimo.
Varios tramos deberán rehacerse y muchos construirse de cero. Cada kilómetro costaría alrededor de $ 1,8 millón. Las unidades, reconvertidas a nuevo en 1994, tienen una capacidad para transportar a 70 pasajeros sentados y 150 en total. «Estamos en la etapa de estudio social para evaluar las posibilidades a través de la consulta a la gente con la idea de que el tranvía no compita con los transportes existentes sino que cubra tramos que no están contemplados, embellezca la ciudad, sea seguro y ecológico», explicó Fernández. Por estas razones, el tranvía es una tendencia que volvió en las grandes ciudades del mundo, como París, Roma, Londres y Zurich.
En un café ubicado en la intersección de las calles Perú y Carlos Calvo se discutirá hoy su aceptación pública, que al evaluar por las consultas y firmas recolectadas es positiva. Los porteños parecen volver a un viejo amor, que desestimaron en los '60 por otros medios de viaje. Según el anuario estadístico de la Ciudad de Buenos Aires de 1892, el primer tranvía circuló por Capital en 1869, con tracción a sangre. Cada 4 días, transportaban una cantidad tal de pasajeros que equivalía a la población porteña. Los ingleses, ese mismo año, necesitaban 34 días para lograrlo. En 1880 Buenos Aires tenía 9 líneas de tranvías, 396 coches y 6500 caballos para moverlos. En la década de 1890 se electrificaron. Hoy podrían volver ya cambiados, modernos, silenciosos y ecológicos pero con la misma pasión que atrapó a miles de personas.
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