Quizás alguna vez te pasó la extraña sensación de sentir que hay una presencia en tu casa o en cualquier lugar cuando estabas completamente solo. Esta experiencia paranormal ocurre en más personas de las imaginás y la ciencia la estudia.
Quizás alguna vez te pasó la extraña sensación de sentir que hay una presencia en tu casa o en cualquier lugar cuando estabas completamente solo. Esta experiencia paranormal ocurre en más personas de las imaginás y la ciencia la estudia.
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Uno de los estudios más grandes sobre este tema se llevó a cabo en 1894. La Sociedad para la Investigación Psíquica (SPR) publicó su "Censo de Alucinaciones", una encuesta a más de 17.000 personas en Reino Unido, EE. UU. y Europa.
El objetivo de esta encuesta era comprender qué tan común era que las personas tuvieran visitas inimaginables que presagiaban la muerte.
La SPR concluyó que dichas experiencias ocurrieron con demasiada frecuencia como para ser casualidad ya que una de cada 43 personas encuestadas la vivía.
En 1886, la SPR publicó Phantasms of the Living. Esta colección incluía más de 700 casos de telepatía, premoniciones y otros fenómenos inusuales.
El reverendo PH Newnham, de Devonport en Plymouth, contó la historia de una visita a Nueva Zelanda, donde una presencia nocturna le dio la advertencia de que no se uniera a un viaje en barco al amanecer del día siguiente.
Más tarde se enteró de que todos en el viaje se habían ahogado.
Diferentes estudios de casos neurológicos y experimentos de estimulación cerebral demuestran que las señales corporales pueden provocar presencias.
En 2006, el neurólogo Shahar Arzy y sus colegas pudieron crear la "figura de sombra" que experimentó una mujer cuyo cerebro estaba siendo estimulado eléctricamente en la unión temporoparietal izquierda.
Una serie de experimentos en 2014 también mostró que alterar las expectativas sensoriales de las personas parece inducir una sensación de presencia en algunas personas sanas.
La forma en que funciona el procedimiento que utilizaron los investigadores es engañarte para que sientas que te estás tocando la espalda, sincronizando tus movimientos con un robot que está directamente detrás tuyo.
Nuestros cerebros dan sentido a la sincronización perfecta que produce la sensación. Cuando se interrumpe, al hacer que el robot toque ligeramente fuera de sincronización, las personas pueden sentir repentinamente que otra persona está presente.
Cambiar las expectativas sensoriales de la situación induce algo así como una alucinación. Esa lógica también podría aplicarse a una situación como la parálisis del sueño. Es decir que, podemos sentir que es otra presencia, pero en realidad, somos nosotros.
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