Uno de los pilotos del avión presidencial Tango 01 fue víctima de un intento de extorsión por parte de un número no determinado de delincuentes, que aseguraban haber secuestrado a su hija, aunque finalmente se comprobó que la joven estaba en perfecto estado, haciendo cumbre en el cerro Fitz Roy, en la provincia de Santa Cruz.
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Autoridades policiales indicaron que la investigación realizada permitió determinar que se había tratado de un caso de «secuestro virtual», y que la joven nunca había sido raptada. Los investigadores determinaron que los llamados extorsivos fueron hechos desde una cárcel ubicada en el norte del país. El hecho -que trascendió ayero- currió el martes, cuando el piloto Carlos Alberto Bailac recibió en su casa de la localidad de Castelar Norte, en el Gran Buenos Aires, un llamado extorsivo a través del cual le exigían rescate por su hija.
Alertado de lo sucedido, personal de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense dio intervención a la DDI de Morón, mientras un equipo especial de Gendarmería realizó la búsqueda de la joven, una médica recién recibida, de 27 años, que se encontraba de vacaciones en Santa Cruz.
En pocas horas, los gendarmesencontraron a la joven en perfectas condiciones de salud en el cerro Fitz Roy, donde hizo cumbre con un grupo de amigos.
• Comunicación
La médica, a la que se le asignó una custodia, rápidamente se comunicó con su padre para llevarle tranquilidad.
Según trascendió, los extorsionadores sabían que la joven se encontraba lejos de su casa y desde donde estaba era difícil comunicarse con sus familiares por celular, por lo cual aprovecharon esa situación.
El titular de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense, comisario Osvaldo Seisdedos, señaló, en declaraciones a la prensa, que con asistencia de personal de la SIDE «se pudo determinar que los llamados extorsivos habían sido hechos desde el teléfono público de una unidad carcelaria del norte del país», aunque no dio más detalles al respecto.
La causa fue caratulada como «tentativa de extorsión» y tomó intervención en la investigación del hecho el fiscal federal de Morón Alejandro Barral. En tanto, los uniformados continuaban con los trabajos para tratar de identificar a los extorsionadores, aunque sin resultados positivos hasta el momento, de acuerdo con lo señalado por los voceros consultados.
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