3 de diciembre 2004 - 00:00

Funcionarios apoyan polémica exposición

El artista plástico León Ferrari logró más publicidad de la que hubiera imaginado, al continuar ayer la polémica por la muestra que combina estatuillas religiosas con sartenes o santos con licuadoras, y sumó las voces del canciller Rafael Bielsa y el secretario de Cultura porteño, Gustavo López.

Bielsa
apoyó la exposición, recordó su inclinación por las manifestaciones artísticas y advirtió que «no es una obligación ir a verla, se puede pasar por la vereda de enfrente. Pero si hay censura, quienes quieren verla no podrán». Por su parte, Gustavo López negó de plano que se fuera a levantar la muestra. «Nosotros no podemos censurar a un artista. El debate es si la obra es buena o mala, nadie puede ofender a nadie, simplemente hay que discutir si el arte puede o no ser censurado. Nosotros sostenemos que no.»

Anteayer, la Iglesia se había enfrentado con el Gobierno de la Ciudad (del que depende el Centro Cultural Recoleta) tras la condena del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, que había calificado la muestra de «blasfemia que avergüenza a nuestra Ciudad». Había criticado, además, que la exposición se sustentara «con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad que aportan con sus impuestos».

Ferrari
, de 84 años, se defendió y argumentó que «la iglesia es parte» de la violencia del poder que intenta reflejar en su trabajo. «Yo tuve una educación religiosa y pasé un tiempo desterrado en el infierno. De allí mis obras», explicó.

Por primera vez el Centro Cultural colocó un vallado en el ingreso ante el temor de que irrumpieran enfervorizados católicos y dañaran las obras.

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