Marcelo Amejeiras, el delincuente que junto a su cómplice protagonizó una dramática toma de rehenes durante seis horas en la localidad bonaerense de Tortuguitas, había sido condenado a cadena perpetua en 1999 por el asesinato de Marcelo Agüero, ocurrido en 1997.
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La familia de la víctima desconocía que el asesino se encontraba prófugo. "Mató a mi hijo delante de su hermana", declaró al canal de noticias C5N su madre Olga.
Ameijeiras mató a Agüero, de 22 años, sin que se resistiera y luego le robó a su familia. Cumplió su condena hasta su fuga, el 9 de noviembre de 2011, en la Unidad 48 de San Martín.
"No lo puedo creer, es como revivir todo de nuevo", afirmó esta tarde Carlos Agüero, padre de un joven asesinado en la localidad bonaerense de Béccar en 1997 por Marcelo Ameijeiras.
En diálogo con Télam, el hombre contó que cuando encendió la televisión se sorprendió al ver al delincuente que en 1999 había sido condenado a prisión perpetua por el homicidio de su hijo Marcelo (22).
"¿Qué pasó, se escapó?. Yo nunca supe nada más de él, pero me habían dicho que tenía que estar por lo menos 17 años preso", sostuvo Agüero, en alusión a que Ameijeiras tendría que salir en libertad condicional en 2015, según sus cálculos.
El hombre dijo que, tras el crimen de su hijo, él y su familia estuvieron cinco años con tratamiento psiquiátrico porque "esto queda para toda la vida". "Lo que veo es como revivir todo de nuevo, me vienen todos los recuerdos. Perdón, no puedo seguir hablando, estoy muy mal", concluyó.
El crimen ocurrió la madrugada del 13 de enero de 1997, cuando Agüero se encontraba junto a su novia, Gimena Patricia Cardozo, dentro de su auto Fiat Uno, que estaba estacionado en la calle O`Nelly 1343, de Béccar, partido de San Isidro.
En esas circunstancias, Ameijeiras y su cómplice, Juan Benito González, descendieron de un remise Ford Falcon, y el primero le mostró al joven un revólver y le exigió todo el dinero que tenía, relojes y alianzas de oro.
Agüero le contestó que no tenía plata encima, pero que sí en su casa, por lo que lo llevaron a su domicilio, también en Béccar, donde lo mataron pese a que el muchacho no opuso resistencia.
A pesar del asesinato, los ladrones ingresaron a la habitación de los padres del joven, los amenazaron de muerte y les exigieron todo el dinero que había en el lugar, tras lo cual escaparon en el Fiat, pero a las pocas cuadras chocaron y fueron detenidos por la Policía.
Tras el juicio oral realizado por la sala I de la Cámara de Apelaciones Garantías de San Isidro, Ameijeiras fue condenado a perpetua y su cómplice a 10 años de cárcel.
Los jueces destacaron que Ameijeiras mató sin motivo, ya que "en ningún momento, la víctima se resistió a ser asaltado", ya que para no ser lastimado por los ladrones les había permitido acceder a la casa y que eligieran lo que querían robar.
"Hallándose indefenso y a traición, sin mediar palabra alguna y sin que haya opuesto resistencia o ejerza algún acto de defensa que pudiera interpretarse como una suerte de peligro para los malvivientes, el sujeto que portaba el arma (Ameijeiras) le dispara a Agüero en la cara posterior de la región cervical, provocándole la muerte", decía la resolución.
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