14 de enero 2005 - 00:00

Queja por régimen que cumple Junior

Los padres de las víctimas de Carmen de Patagones criticaron ayer la internación, en una institución de régimen abierto, del joven que atacó a tiros a sus compañeros.

El pasado 30 de diciembre se informó que el joven que mató a tres compañeros e hirió a otros cinco fue trasladado de Bahía Blanca a un instituto de La Plata, pero ayer se supo que no lo encerraron en sistema de máxima seguridad sino en «un hogar de contención». Pese a que el director tutelar de la provincia, Eric García, explicó que no podían tenerlo encerrado por ser menor de 16 años cuando cometió el ataque, según la antigua Ley de Patronato, ahora derogada, los familiares calificaron al traslado como «aberrante».

El vocero de los padres, Marcelo Ancella, rechazó la explicación de García y dijo que Junior, tal como se lo denomina al joven, «tiene 16 porque los cumplió días después de haber cometido la masacre».

Sin embargo, con ese dato sostuvo que entendían que el joven actuó «con premeditación y alevosía, ya que -opinó- él sabía que era inimputable antes de los 16 años y por eso cometió el hecho días antes de cumplirlos».

Ancella también cuestionó que la jueza de Menores, Alicia Ramallo, aún insista con el secreto de sumario en la causa cuando le atribuyen versiones periodísticas que no confirma.

El vocero aseguró que «el pueblo tiene que saber qué pasa con este monstruo» y ratificó que se continuará con las marchas en reclamo del esclarecimiento de la tragedia «hasta el fin de nuestras vidas».

El padre de Federico Ponce, uno de los jóvenes muertos el 28 de setiembre pasado en la escuela Islas Malvinas de Carmen de Patagones, criticó el alojamiento de Junior y dijo: «Nos mataron el hijo y ahora se nos ríen en la cara».

En una entrevista a radio «Bahía Blanca» señaló que tanto él como su familia y las de las otras dos alumnas muertas se sienten « defraudados» por la jueza Ramallo quien, según dijo, les había prometido mayor severidad en el tratamiento del caso. «La jueza nos aseguró que Junior sería alojado en un lugar donde no pudiera salir y ahora vemos que ocurre todo lo contrario», puntualizó.

Sin tomar en cuenta la edad del atacante y lo que dice la ley, sostuvo que
«nuestra esperanza es que podamos vivir en libertad y que quienes delinquen, se equivocan o cometen errores deban pagar como corresponde sus delitos». «Que alguien que delinque sea encerrado es muy importante para la paz en general, pero fundamental para pueblos chicos como Carmen de Patagones o Viedma, tan dañados por la acción de Junior», completó.

El joven convive con otros que no saben quién es, según se dijo, «para resguardar su identidad» y preservarlo de la condena social.

Si bien se estima que todavía no va a ir a una escuela normal por lo ocurrido, trascendió que desarrolla varias actividades y se mantiene en contacto con sus padres.

García agregó ayer, sin fijar fecha, que el joven « volverá a estudiar» tal como lo prescribe la ley de enseñanaza obligatoria. Junior, pese a matar a sus compañeros y herir a otros cinco es inimputable y no se encuentra «en conflicto con la Ley Penal», ya que no lo alcanza.

Desde el día de la matanza, el joven fue entrevistado por la jueza, psicólogos y psiquiatras pero hasta ahora no pudieron determinar si sufría alguna patología mental y contra la Ley de Minoridad lo mantuvieron lejos de su casa y ahora lo mandaron a La Plata.

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