1 de octubre 2004 - 00:00

"Rafael comprendió lo que había hecho"

«El joven comprendía perfectamente lo que hacía» en el momento del hecho y ahora está «arrepentido», explicó ayer la jueza de Menores de Bahía Blanca Alicia Ramallo en una extensa conferencia de prensa que brindó en la sede del juzgado para referirse al adolescente de 15 años que asesinó a tres compañeros e hirió a otros cinco en la escuela Islas Malvinas de Carmen de Patagones.

El joven que protagonizó la masacre «no tenía diario íntimo» ni había dejado cartas anunciando lo que iba hacer», explicó Ramallo. Rafael recibió recién ayer la visita de sus padres, mientras que por estas horas pasa la mayor parte del tiempo durmiendo, no sale de su calabozo, apenas se comunica con monosílabos y se mantiene con rostro asustado, según un comisario de donde se encuentra alojado, ya que en rigor no está ni detenido ni incomunicado, aunque sí con custodia especial y estrictas medidas de seguridad.

Entre tanto, de los cinco jóvenes heridos, Pablo Saldías continuaba en «coma farmacológico» (es decir, inducido por los médicos a la espera de una reacción al tratamiento que recibe); Rodrigo Torres, en estado delicado, aunque lúcido y con evolución favorable; Natalia Salomón, fuera de peligro; y Cinthia Casasola y Nicolás Lonardi contaban con alta médica. El director general de Educación bonaerense, Mario Oporto, viajó ayer a Patagones para interiorizarse de los hechos.

• Evaluación

El informe de los psicólogos sobre el estado de Rafael evaluó que el joven «no está en su sano juicio», ya que presenta actualmente rasgos obsesivos y fóbicos, aunque desde hace dos años ya evidenciaba notorios cambios de conducta. Mientras que un profesor de la escuela Islas Malvinas comentó que «RS» practicaba tiro y tenía un legajo psicopedagógico. Ramallo, por su parte, anticipó que, en función de los resultados de los exámenes que se le están haciendo a «Junior», el adolescente podría ser alojado en «una comunidad terapéutica o una clínica psiquiátrica» hasta que cumpla la mayoría de edad, pero que «estaría descartado» que sea enviado a un instituto de menores. La magistrada -quien habló públicamente por primera vez desde que se produjo el hecho-afirmó que « Junior» le relató todo lo sucedido la mañana del martes, aunque no ahondó en detalles debido a que, como se trata de un menor, «tiene derecho a la privacidad».

La jueza de Menores de Bahía Blanca señaló que la primera vez que conversó con Rafael fue poco después de la tragedia, cuando el chico era trasladado a Bahía Blanca, y hablaron a un costado de la Ruta Nacional Nº 3. «Hablé con él dos palabras; me dijo: 'Estoy arrepentido, todo pasó muy rápido y no recuerdo'», relató la magistrada, quien advirtió que «no se trató de una declaración indagatoria» porque al ser menor de 16 años es «inimputable». La funcionaria judicial reveló que luego «Junior» fue trasladado al juzgado de Bahía Blanca «esposado y con custodia especial». Al respecto, Ramallo explicó que si bien la ley no permite que un menor de 18 años sea esposado, se lo hizo «porque estaba en estado de shock y podía agredirse a sí mismo». Durante la conferencia de prensa, se leyó parte del informe que elaboraron los psicólogosque asistieron a Rafael-, donde se indicó que el chico «está ubicado en tiempo y en espacio». El informe puso de relieve que, desde muy chico, el adolescente tuvo «problemas de adaptación tanto con la sociedad como con su familia», y agregó que «Junior» en los últimos dos años «tuvo cambios de conducta». El parte señaló que el adolescente tiene «graves trastornos psicológicos» y notorios «rasgos obsesivos y fóbicos, además de dificultades para expresar sus sentimientos». Siempre según los estudios preliminares de psicólogos y psiquiatras, la matanza que Rafael provocó en la escuela de Carmen de Patagones es « resultado de múltiples factores», aunque esa jornada «fue un día más y no hubo ningún detonante especial».

Ramallo
agregó que «Junior» «no sabía el resultado de su accionar», pero sí que había matado. Aclaró, además, que «no es un chico que tome ni fume, es deportista», aunque aclaró que están pendientes los resultados de los estudios de «alcoholemia y farmacológicos» que se le hicieron para saber si actuó bajo los efectos de algún estimulante. Tampoco se reportaron antecedentes familiares de enfermedades mentales.

Respecto de la familia del menor,
Ramallo explicó que «está desconcertada, shockeada, muy triste y no comprende qué está pasando».

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