Carlos Eduardo Robledo Puch Habendak, el mayor asesino serial de la historia policíaca argentina, envió una carta al Servicio Penitenciario Bonaerense para que su situación sea evaluada y pueda solicitar ante la Justicia el beneficio del «arresto domiciliario» tras 36 años de prisión.
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Según trascendidos difundidos ayer en las últimas horas, el denominado «Angel de la muerte» -condenado a reclusión perpetua en 1980- se habría motivado ante la decisión tomada por la Justicia platense en el caso del odontólogo Ricardo Barreda.
Robledo Puch envió un extenso escrito al Gabinete de Admisión y Seguimiento (GAYS) del SPB, que tendría como argumento central que los plazos de su condena ya se cumplieron, por lo que debería irse del penal de Sierra Chica, en la localidad bonaerense de Olavarría.
El máximo asesino serial argentino fue detenido el 4 de febrero de 1972 cuando tenía 20 años, aunque la mayoría de sus crímenes se conoció durante el juicio que se llevó adelante en su contra.
Condena
Finalmente, en 1980, Robledo Puch fue condenado a reclusión perpetua -la máxima condena del Código Penal- por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto y dos raptos.
Actualmente tiene 56 años y está alojado en el pabellón de homosexuales de la Unidad 2 de Sierra Chica.
A diferencia de la situación de Barreda, considerado un recluso «de buena conducta», Robledo Puch fue descripto como una persona con « fantasías omnipotentes», según un peritaje realizado en 1987.
«Presenta un papel mesiánico, se siente un reformador de la sociedad, un conocedor de las leyes de Dios, un profeta o elegido, que sufre de perturbación esquizoide y se cree libre de todo mal y toda culpa», aseguró el informe.
Pero como para reafirmar ese informe, a partir de 2001 tuvo «frecuentes brotes psicóticos», y hasta un día se despertócreyéndose el personaje cinematográfico Batman y quemó un taller del penal de Sierra Chica, según trascendidos periodísticos.
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