Llama la atención que el Premio Nobel de Literatura en 1998, el portugués José Saramago, diga ahora que Bush empleó un discurso fascista tras su reelección. El portugués acusa puntualmente al presidente de Estados Unidos de haber hecho un discurso basado en el patriotismo y la religión -como si esos valores fueran negativos-. Lo que el escritor olvida es lo que él mismo declaró tiempo atrás sobre el conflicto entre palestinos e israelíes. «Lo que ocurre en Cisjordania es igual a lo que pasaba en Auschwitz», exclamó con poco tacto y menos sensibilidad, igualando la ocupación israelí con las cámaras de gas que acabaron con la vida de más de dos millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. También Saramago aclamó que «los judíos viven de las rentas del Holocausto», demostrando que sus declaraciones no son casuales y que son movidas por firmes pensamientos antisemitas fascistas. El Nobel obtenido y su imagen emblemática de representante del progresismo poscomunista europeo parecen haberle dado al portugués inmunidad para declarar lo que quiera, sin detenerse primero en revisar su pasado.
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