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5 de abril 2007 - 00:00

Se agrava la tensión en Neuquen: murió el docente herido y hubo nuevos choques con la Policía

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Reclamo en las puertas de la Casa de Gobierno provincial.
El docente Carlos Fuentealba, herido en una protesta en Neuquén, sufrió ayer la "muerte cerebral" luego de permanecer varias horas en estado de coma, lo cual agravó la tensión política que se vive en la provincia que gobierna Jorge Sobisch.

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La "muerte cerebral" del docente fue confirmada por las autoridades del hospital local Castro Rendón, donde Fuentealba iba a ser desconectado del respirador artificial a las 23.00, para dar paso a un proceso de donación de órganos decidido por sus familiares.

"Fuentealba se encuentra en un estado de muerte cerebral irreversible. No se puede hacer nada más por el paciente", sostuvo el médico Sergio Román en una rueda de prensa.

Fuentealba, de 41 años, casado y con dos hijas, fue herido con una pistola de gases lacrimógenos disparada por un policía a sólo dos metros de distancia -según testigos- en momentos en que se encontraba en un automóvil Fiat 147.

La muerte de Fuentealba se produjo en una jornada en la que se registró una nueva represión policial a manifestantes que fueron a repudiar al gobernador Jorge Sobisch frente a la Casa de Gobierno.

La nueva represión se produjo cuando un numeroso grupo de manifestantes rodeó y bloqueó las puertas de la Casa de Gobierno, en momentos en que el gobernador Sobisch estaba en su interior dando explicaciones sobre el incidente que terminó por costarle la vida al docente.

Los maestros mantuvieron el cerco sobre la sede gubernamental durante dos horas, hasta que la Policía intervino, lanzando gases lacrimógenos y dispersando momentáneamente a la multitud, que luego de ello permaneció en el lugar cortando el tránsito.

Cuando los docentes llegaron hasta los accesos a la Casa de Gobierno, Sobisch ofrecía una conferencia de prensa, que debió ser interrumpida.

El gobernador denunció que "activistas políticos" buscaban generar disturbios en la ciudad y señaló que "ya no son los gremios, sino otros actores" los que se manifiestan en Neuquén.

Esas declaraciones, junto con la teoría esbozada por Sobisch de que en la ruta "hubo enfrentamiento y ataques de ambos sectores", alteró el ánimo de los docentes, quienes se concentraron rápidamente alrededor de la sede gubernamental, interrumpiendo la conferencia e impidiendo la salida del gobernador, los funcionarios y los periodistas que allí estaban.

La tensión por el cerco de manifestantes se mantuvo durante una hora en la Casa de Gobierno, hasta que los periodistas y algunos funcionarios y empleados públicos fueron evacuados por la calle Santiago del Estero.

En ese momento, los manifestantes agredieron a dos funcionarios de tercera línea del Ministerio de Acción Social, Encarnación Lozano y Darío López, mientras reclamaban a los gritos la cabeza de Sobisch.

Sin embargo, voceros de la administración provincial aseguraron que el gobernador fue el primero en abandonar la Casa de Gobierno por la calle Belgrano, apenas comenzados los incidentes.

Los maestros, en tanto, señalaron que Sobisch fue sacado de la residencia "disfrazado de policía" dos horas después, mientras los agentes lanzaban gases lacrimógenos y dispersaban brevemente a la multitud.

Al grito de "asesino, asesino", los manifestantes permanecieron en la Casa de Gobierno, esperando por Sobisch, quien -en la rueda de prensa- había responsabilizado casi exclusivamente por la situación al policía que disparó contra Fuentealba.

El gobernador dejó en claro que, para su gobierno, la prioridad es establecer quién fue el autor del disparo, investigación que lleva adelante la fiscal Sandra González Taboada junto al jefe de la Policía provincial, Carlos Salazar.

Según el mandatario, la cantidad de sospechosos se redujo a "tres o cuatro" en las últimas horas, aunque esa pesquisa no parece conformar a los docentes, que exigen la renuncia de los funcionarios y del mismo Sobisch.

Además, Sobisch señaló que su campaña presidencial permanecerá en un segundo plano mientras la situación en la provincia permanezca inestable.

El gobernador evaluaba renunciar a su cargo inmediatamente después de las elecciones provinciales -previstas para el 3 de junio- para dedicarse de lleno a sus aspiraciones presidenciales.

Mientras tanto, el ministro del Interior, Aníbal Fernández y el de Educación, Daniel Filmus cuestionaron la represión ejercida contra los manifestantes.

Para aliviar la tensión, todos los integrantes del Gabinete de Sobisch pusieron su renuncia a disposición del mandatario, aunque el gobernador reiteró que esperará a encontrar al responsable del disparo para luego analizar la situación de sus ministros.

Extraoficialmente, trascendió que el gobernador aceptaría las dimisiones de la ministra de Seguridad Susana Arévalo y del jefe de Policía Carlos Salazar.

A raíz de la situación en Neuquén, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) llamó a un paro general para el próximo lunes y manifestantes del grupo Quebracho destrozaron en la Ciudad de Buenos Aires un local de campaña de Sobisch, luego de que la Policía les impidiera llevar la protesta a la Casa de Neuquén.

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