1 de octubre 2004 - 00:00

Sintonía fina

Sintonía fina
Sorprendió la proclama radial del cuestionado intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, reclamando, en sintonía con el gobierno de Felipe Solá, más herramientas policiales y judiciales para combatir la venta de drogas en el municipio. Fue a la mañana por radio «América» cuando Descalzo -investigado por la denuncia de 44 «ñoquis», caso que amenaza con convertirse en una megacausadijo: «No tenemos leyes que nos permitan combatir el minoreo (sic) de las drogas, y algunos jueces federales actúan y otros no».
Enojados, varios vecinos de la zona cuestionaron al aire sus dichos argumentando que «no tiene derecho a reclamar nada (aunque sea totalmente legítima la preocupación por drogas) mientras no aclare ante la Justicia las denuncias en su contra». Y algo de razón tienen.

En medio de la dramática situación por lo ocurrido en la ciudad de Carmen de Patagones, donde un alumno ingresó armado en la escuela y mató a 3 de sus compañeros, resultó poco serio el tratamiento que muchos medios (radiales y televisivos, aunque también algunos gráficos) dieron a la noticia. No sólo sobraron muestras de mal gusto, como la tapa de «Página/12», sino que abundaron por demás los comentarios de opinadores y presuntos especialistas en salud mental. Incluso un «maestro» del reiki, por «Radio 10», se atrevió a dar su visión sobre la psicología del agresor y hasta analizó al grupo familiar. Le faltó sólo ofrecer su técnica como método para evitar estos casos. Tampoco faltaron los que con una contundencia sorprendente ( periodistas, oyentes y algunos psicólogos) justificaron la violenta reacción en el tipo de música y la vestimenta que utilizaba Junior. Hay gente que por salir al aire opina de lo que sea, sepa o no, conozca todos los aspectos o no.

• No le sirvió a Esteban Mirol su manejo del acento cubano para mantener un diálogo cordial con Tatiana, una oyente que se comunicó por la noche con «Radio 10» para despacharse con un sinfín de reproches al conductor. Arrancó bien, en cambio, Mirol: «Como verás, no tengo ningún problema para hablar cubano», se jactó hasta con cierto tono seductor. Pero del otro lado lo cortaron rápido: «La Argentina va rumbo al caos porque no busca a Dios. El hombre va sin freno por el mundo. Y yo estoy de acuerdo con usted, Mirol, cuando dice que los homosexuales no deberían casarse ni, mucho menos, adoptar hijos». «Pero ni usted ni no yo somos quiénes para impedirlo», le correspondió el periodista. Azorado, Mirol terminó dando vuelta su discurso y, sin querer, hasta justificó la adopción por parte de parejas gay: «Mirá, querida (ya con tono abrumado), por más que vos veas 250 películas de homosexuales, no vas a salir del cine siendo homosexual». Más pícaro fue «Chiche» Gelblung que, cuando le dicen que las imágenes de pantalla con violencia pueden provocar criminalidad, responde: «Hitler nunca miró televisión».

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