El Gobierno porteño clausuró en las últimas semanas seis locales y labró actas contra otros 78 por incumplir las normas referidas al almacenamiento y la comercialización de productos pirotécnicos.
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Así lo informó hoy la Subsecretaría de Control Comunal del Gobierno porteño, que en los últimos 30 días controló 260 establecimientos dedicados a la comercialización de artículos de pirotecnia en los distintos eslabones de la cadena, desde mayoristas y distribuidores hasta pequeños comercios y kioscos.
Las principales faltas que motivaron las correspondientes actas de infracción fueron carecer de disyuntor o llave térmica, poseer cables expuestos y sin protección, la falta de tapa protectora en tableros eléctricos y la ausencia o vencimiento de los matafuegos.
En este sentido, el subsecretario de Control Comunal, Federico Peña, advirtió que se detectó "una cantidad considerable de comercios siguen incumpliendo con la normativa para la venta de pirotecnia".
En los operativos de control participaron la Dirección General de Fiscalización y Control (DGFyC), el Registro Nacional de Armas (RENAR), el Ministerio de Trabajo, la AFIP y la División de Asuntos Contravencionales y Faltas de la Policía Federal.
Las autoridades porteñas distribuyeron en este marco una serie de recomendaciones para vendedores y compradores de pirotecnia, la primera de las cuales es tratar únicamente con aquellos artículos legales, que cuenten con la leyenda "Autorizado por el RENAR" o "Autorizado por la DGFM".
Se recordó al respecto algunas de las prohibiciones que rigen para los vendedores de esta mercadería: vender productos que no estén debidamente registrados, fumar en el sector de venta o almacenamiento, vender a menores de 16 años, almacenar material al alcance de terceros, o cerca de materiales inflamables, fósforos, encendedores o fuentes de calor.
En esta línea, se advirtió que se consideran completamente prohibidos los artículos que no identifican su procedencia, los de fabricación clandestina, los que poseen riesgo de explosión en masa, los de trayectoria incierta, y los que poseen sustancias prohibidas combinadas en la composición química de la mezcla pírica con otras sustancias.
Además, se remarcó que la pirotecnia siempre tiene riesgos, incluso las "estrellitas y bengalitas", ya que las chispas pueden prender fuego la ropa y causar heridas en los ojos.
De todos modos, se evaluó que la pirotecnia menos riesgosa es la que privilegia el color y la luz sobre el ruido de estruendo.
Otra recomendación que se ofreció es jamás acercarse a un producto que no explota, ni aún cuando parezca que la mecha está apagada, y no adquirir artículos con mechas de un centímetro o menos.
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