18 de noviembre 2004 - 00:00
Un muerto en preocupante ola de atentados a bancos
Cada tanto, la locura insensata vuelve a mostrarse en el país. Como si hubiese habido una regresión de 30 años, varias bombas explotaron ayer en dos sedes del Citibank y en otra del Galicia. La operación coordinada también habría incluido el asalto comando a un Macro Bansud vecino del primer Citi atacado. A diferencia de los modestos atentados perpetrados en los tiempos post «corralito» contra las entidades bancarias por agrupaciones izquierdistas -que, en el colmo de las paradojas y en el sinsentido de protestar por protestar, el martes marcharon en oposición al gobierno chino del Partido Comunista-, esta vez hubo una víctima fatal. Entonces, a partir de ayer existe un grupo terrorista responsable de una muerte que está oculto y del que poco se sabe, y un Estado que deberá mostrar, ahora sí, ímpetu en acabar con una práctica que ayer superó el límite.
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Escenas dramáticas. El bolso que habrían usado para transportar explosivos a un banco donde murió un custodio (izq.). Un oficial herido por otro artefacto (der.).
También se descartó la posibilidad de que entre los atentados y el robo producido casi dos horas después haya relación. En primer lugar, porque entre el atentado en Caballito y el robo posterior transcurrió demasiado tiempo, y se descartó que la explosión haya sido ideada para «despistar». En segundo lugar, porque los atentados se produjeron en distancias considerables. No obstante, existe material fílmico que era analizado por expertos de la Policía Federal.
La explosión más fuerte se registró cerca de las 8.30, en el Citibank de avenida Rivadavia al 4900, a metros del cruce con el pasaje Florencio Balcarce, en pleno centro de Caballito, cuando llegaron el gerente y un vigilador privado, quien vio dos cajas de cartón en la fila de cajeros automáticos y se acercó para sacarlas a la calle pensando que era basura.
Una de las cajas explotó, y el vigilador, Jorge Ricchiutti, de 38 años, sufrió gravísimas heridas por las que fue trasladado de urgencia al hospital Durand, donde finalmente murió.
El titular de la Comisaría 11ª porteña, Francisco Miglino, indicó que, cuando ingresaron en la sucursal, «observaron que había en el lugar una bolsa de consorcio que contenía dos cajas tipo Tetra Brik. El empleado de seguridad privada, desconociendo las normas, levantó la bolsa, y se accionó el dispositivo que finalmente le ocasionó la muerte».
El otro explosivo, colocado en el restante envase de Tetra Brik, no llegó a estallar y fue detonado instantes después por bomberos convocados al lugar, en una explosión «de magnitud», que provocó roturas de vidrios y pánico entre la gente que caminaba por la concurrida zona.
• Barrio Norte
En la sucursal del Banco de Galicia situada en avenida Santa Fe 2841, se registró otro estallido en el sector de cajeros automáticos, aunque no hubo heridos, y los daños fueron leves.
A tres cuadras, en otra sucursal del Citibank, situada en avenida Santa Fe al 3100, otro artefacto fue hallado en el sector de cajeros, aunque no llegó a detonar.
Los bomberos realizaron una explosión controlada, aunque un efectivo de la Policía Federal, el sargento Guillermo Molina, de la Comisaría 21ª, resultó levemente herido al ser alcanzado por una esquirla cuando se abalanzó a agarrar a una mujer que traspuso las vallas de contención.
En tanto, un grupo de delincuentes armados asaltó una sucursal del Banco Macro Bansud, ubicada a sólo trescientos metros del Citibank donde estalló la primera bomba casera en Caballito.
Los ladrones se alzaron rápidamente con dinero en efectivo de dos de las cajas de atención al público, y al huir, dejaron un envase de desodorante, con la intención de hacerlo pasar por una granada. El robo fue cometido en la sucursal bancaria situada en la avenida Rivadavia al 5200, en la cual ingresaron al menos tres hombres, dos de ellos con armas de fuego.
Una vez que tuvieron el dinero en efectivo en su poder y cuando habían transcurrido pocos minutos desde su llegada, los delincuentes se dieron a la fuga, aprovechando la importante cantidad de público que transita por esa zona de Caballito.
El comisario Juan Carlos Lallana, jefe de la Comisaría 12ª de la Policía Federal, con jurisdicción en la zona, indicó que al ingresar en la entidad bancaria «dos de los delincuentes se dirigieron directamente a las cajas y un tercero se quedó en la puerta del local», haciendo de «campana».
El jefe policial explicó que el artefacto arrojado por los asaltantes en su huida era un « envase vacío de desodorante que se encontraba encintado».
Por otra parte, una sede central del Citibank, pero en Montevideo, también fue centro de una amenaza de bomba ayer, lo que puso en alerta a las autoridades uruguayas y generó preocupación en los clientes de la institución, ubicada en la ciudad vieja de la capital oriental.
• Peritajes
En cuanto a las detonaciones acontecidas en Capital, el juez federal Daniel Rafecas ordenó varias diligencias y peritajes en el marco de la investigación para poder saber quiénes colocaron los explosivos, ya que no dejaron panfletos ni leyendas identificatorias y tampoco hubo ningún llamado que reivindicara los atentados. El expediente fue caratulado por el momento como « intimidación pública», aunque las fuentes no descartaron que la carátula se modifique, teniendo en cuenta que hay una víctima mortal -el vigilador- y un policía de la Federal lesionado. Además, se analizarán filmaciones tomadas por las cámaras de seguridad de los bancos y huellas dactilares para identificar a los autores de los ataques.




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