20 de agosto 2022 - 18:14

Las posibles consecuencias económicas de las elecciones presidenciales en Brasil

La principal diferencia entre los candidatos probablemente sea la magnitud del gasto público. ¿Cuáles serían las consecuencias de las principales variables económicas en uno u otro escenario?

El Palacio de Planalto (en portugués: Palácio do Planalto) es la sede del Poder Ejecutivo del Gobierno brasileño.

El Palacio de Planalto (en portugués: Palácio do Planalto) es la sede del Poder Ejecutivo del Gobierno brasileño.

Romério Cunha

El próximo octubre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Brasil y el resultado será clave para el futuro del país. Los principales dos candidatos que competirán serán, por un lado, el ex presidente Lula Da Silva; y por el otro, el actual presidente Jair Bolsonaro. Ambos tienen perfiles muy distintos. Por lo tanto, las medidas a tomar serán diferentes dependiendo del resultado.

Sin embargo, ¿cuáles son las posibles consecuencias de las principales variables económicas en uno u otro escenario?

En primer lugar, es importante aclarar, que las probabilidades para gobernar juegan a favor de Lula y de manera creciente. Mientras que hasta hace no muchas semanas las principales encuestas lo daban como ganador en segunda vuelta, algunas encuestas más recientes pronostican que Lula se impondría en primera vuelta.

La principal diferencia entre los candidatos probablemente sea la magnitud del gasto público. Mientras la actual gestión se muestra comprometida con una consolidación fiscal, reduciéndolo; el ex presidente Lula (de tinte más populista) probablemente opte por incrementar el gasto público.

Una señal de que Brasil va por el camino de incrementar el gasto público fue el Senado aprobando la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) por un monto equivalente al 0.4% del PBI. Este hecho claramente pone en riesgo la consolidación fiscal que se viene realizando.

A su vez, todo esto ocurre en un contexto donde la inflación y las tasas de interés se encuentran históricamente altas. Por un lado, una eventual victoria de Lula probablemente genere un incremento del déficit fiscal, mientras que una continuidad de Bolsonaro acentúe el camino de la consolidación fiscal.

En caso de que el ganador sea Lula Da Silva y, por ende, el déficit fiscal se incremente, obviamente habrá que pensar cómo financiarlo. Este financiamiento dependerá principalmente de cuánto crezca la economía brasileña, la cantidad de deuda que se tome y la emisión monetaria que se realice.

El aporte del nivel de actividad se puede ver comprometido si se continúan con tasas altas y con una inflación (que a pesar de la caída de julio por quita de impuestos), continúa alta.

Por otro lado, el endeudamiento externo dependerá mucho del comportamiento que pueda tener la Fed que puede seguir Dovish o volverse más Hawkish. El remanente del incremento del déficit deberá financiarse con emisión monetaria con su consecuente riesgo de atentar contra una desinflación.

En caso de que un eventual gobierno de Lula realice un incremento parcial del déficit fiscal, las consecuencias inflacionarias continuarán presentes en el país probablemente con números de dos dígitos. En contrapartida, el tipo de cambio podría sufrir si el incremento del déficit espanta inversiones por un retorno al populismo.

Recordemos que las tasas de interés ya se encuentran en niveles altos en el país y se volvería difícil subirlas aún más para volver la moneda doméstica más atractiva.

Si Bolsonaro tuviera un segundo mandato y si, además, continuara reduciendo el déficit, la inflación iría descendiendo a niveles previos gradualmente. No obstante, las consecuencias en el tipo de cambio tampoco son tan claras, ya que en los últimos meses la presión en el mercado cambiario creció notoriamente y una reducción de la inflación iría acompañada de un descenso en la tasa de interés.

Si bien es cierto que una caída en la inflación fortalece la moneda doméstica, la demanda por dólares crecerá ante una baja en las tasas. El resultado de esa fricción hoy es indeterminado.

Lo que sí queda claro es que, si Brasil quiere volver a tener una inflación normal por debajo de los dos dígitos, debe continuar por el camino de la consolidación fiscal.

El actual panorama macroeconómico con inflación de dos dígitos y tasa de interés elevada que compromete el nivel de actividad hacen que el próximo gobierno tenga que moverse con mucha cautela. No es lo mismo financiar un déficit fiscal con inflación alta que con un nivel de precios bajo como tuvo Brasil en la última crisis del 2015-16. Medidas populistas que incrementan el gasto en el contexto actual son mucho más riesgosa.

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