No podía ser de otra manera. La reforma del Consejo de la Magistratura fue gestada en medio de un escándalo político que obligó a los Kirchner a resolverlo a riesgo de exponer su imagen, como finalmente sucedió. La reducción de ese organismo -que se encarga de designar y destituir a los jueces- fue aprobada en el Congreso pero la Casa Rosada debió hacer un enorme esfuerzo político y económico para alcanzar el triunfo ante una oposición que hizo de la reforma su leitmotiv para atacar las pretensiones hegemónicas del matrimonio. Entonces, era previsible que las discusiones por los cargos no se resolvieran tan amigablemente como algunos de los electos consejeros pretendían.
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Era tal el grado de desacuerdo, que anoche algunos legisladores se animaron a plantear que no habría quórum en la primera reunión del debutante consejo de jueces. Las postergación estaba acompañada de algunas sabrosas internillas que tenían como protagonistas a jueces, políticos y abogados.
Cómo se llega
Vale un repaso sobre cómo se llegará hoy al plenario:
Una orden de Cristina Kirchner bajada a Miguel Pichetto y hablada con Carlos Kunkel, hizo desistir al comisario del kirchnerismo para quedarse con la presidencia de la Magistratura y comisiones clave como Acusación y Disciplina y Selección.
«No hay espacio para un escándalo más», le advirtió la primera dama al senador rionegrino y éste hizo correr la voz a sus huestes. . Tras la sugerencia, el bloque político resignaría la titularidad del consejo. Ese puesto quedaría para el juez del tribunal oral Luis María Cabral. El representante de los jueces en el organismo y vicepresidente de la Asociación de Magistrados sería acompañado por un legislador oficialista: se hablaba de María Laura Leguizamón aunque adquiría fortaleza el nombre de Kunkel para ese cargo de conducción.
Sin embargo, a media tarde de ayer ese proceso estaba empantanado, porque el sector oficialista había reclamado para sí la secretaría general del organismo y la comisión de administración, algo que los jueces pretenden para su sector.
Impugnación
Oficialmente, por ahora sólo se conoce la oposición para que ocupe el cargo del representante de los abogados, Santiago Montaña. El letrado ya adelantó que impugnará la postulación de Cabral porque no está de acuerdo con que sea un representante del Poder Judicial quien ocupe ese cargo en un organismo cuya función es designar, sancionar y promover los juicios políticos de los magistrados.
Otro problema que se presentaba era que habían consejeros que querían esperar el resultado de las internas entre jueces. Sucede que el martes hay elecciones por la renovación de autoridades de la Asociación de Magistrados. Se enfrentan el juez Claudio Kiper (lista Celeste) con Ricardo Recondo (lista Bordó fiel a Miguel Camino y Cabral). Un triunfo de Kiper -analizan algunos operadores de la Casa Rosada- fortalecería políticamente al camarista Luis María Bunge Campos y le daría muchas chances de alcanzar la presidencia de la Magistratura, algo que agrada a algunos funcionarios del gobierno.
Había una tercera alternativa: presentar un candidato de transición. Que no sea abogado ni juez. Se mencionaba al académico Marcelo Candiotti como la figura capaz de superar la indefinición.
Según la ley 26.080 que rige el nuevo consejo, el presidente y el vice serán designados por mayoría absoluta del total de sus miembros, es decir siete sobre trece, y ejercerá el cargo durante un año, con la posibilidad de ser reelegido con intervalo de un período.
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