30 de agosto 2005 - 00:00

La Justicia identificó a la monja francesa asesinada

La Cámara Federal de Capital confirmó ayer la primicia de este diario sobre la identificación de los restos de la monja francesa Léonie Duquet, asesinada en 1977 durante la represión de las guerrillas. Esos restos habían permanecido en un cementerio de la provincia de Buenos Aires como NN pero se llegó a determinar que pertenecían a ella comparando el ADN con el de un sobrino.

El abogado de las monjas francesas y hoy funcionario de la Cancillería, Horacio Méndez Carreras, explicó ayer a los medios detalles de la identificación de los restos de la monja francesa asesinada Léonie Renée Duquet que figuraba como desaparecida.
El abogado de las monjas francesas y hoy funcionario de la Cancillería, Horacio Méndez Carreras, explicó ayer a los medios detalles de la identificación de los restos de la monja francesa asesinada Léonie Renée Duquet que figuraba como desaparecida.
El presidente de la Cámara Federal de Buenos Aires, Horacio Cattani, confirmó ayer la identificación de los restos de la monja francesa Léonie Duquet, quien había sido secuestrada en diciembre de 1977 junto a otro grupo personas que pertenecían a la Iglesia de la Santa Cruz, en la Capital Federal, y desde ese entonces había permanecido desaparecida.

La noticia la había adelantado como primicia este diario en la edición de ayer
. Según la investigación del equipo de antropología forense, que confirmó la identidad de la monja, los restos habían sido enterrados como NN en un cementerio de General Lavalle.

Esta nueva identificación se suma a las conocidas semanas atrás, que confirmaron el hallazgo de los restos de la primera presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor de Devicenti, y de los cadáveres de Esther Ballestrino de Careaga, María Eugenia Ponce de Bianco y Angele Aguad.

Un total de siete cadáveres fueron encontrados a fines de 1977 en las costas de Buenos Aires, a la altura de la localidad balnearia de Santa Teresita, y fueron enterrados luego como NN. El equipo de antropología forense que trabaja con la Cámara Federal exhumó esos cadáveres y determinó que cinco de ellos pertenecían al denominado «grupo de la Santa Cruz», en tanto que de los dos restantes ninguno concuerda con el de la otra monja francesa secuestrada en 1977, Alice Domon.

«Esta mañana
(por ayer) recibimos la confirmación que asevera con alto grado de posibilidad que uno de los restos exhumados corresponde a Léonie Duquet», informó el camarista Cattani. Según explicó, el estudio consistió en un ADN « mitocondrial» que se comparó con la sangre donada por un sobrino de la religiosa, lo que determinó que el cuerpo tiene «99,92 por ciento de posibilidad» de pertenecer a Duquet.

También estuvo presente en la conferencia la encargada de negocios de la Embajada de Francia, Blandine Krasse, quien dijo que sentía «mucha emoción y agradecimiento a las autoridades argentinas» por la identificación de los restos de la ciudadana francesa que se convirtió en un emblema de las violaciones de los derechos humanos cometidos durante la dictadura.

• Causas

Los restos de la monja serán puestos a disposición del juez federal Sergio Torres, quien investiga los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) a los fines de poder determinar a través de diversos estudios las causales de muerte de la víctima.

De todas formas, el juez
Cattani estimó que «por ciertas características» que presentaban los restos de Duquet y las fracturas de sus huesos, el cuerpo pudo haber sido arrojado al mar desde un avión.

Duquet
fue secuestrada el 10 de diciembre de 1977 en la parroquia de San Pablo, de la localidad bonaerense de Ramos Mejía, dos días después de otro secuestro masivo realizado en la Iglesia de la Santa Cruz.

Esa iglesia se había convertido en el centro de reunión de personas cuyos familiares habían sido secuestrados por la dictadura militar, y el ex marino
Alfredo Astiz se infiltró en el grupo haciéndose pasar por familiar de una persona secuestrada. Con el seudónimo Gustavo Niño, el ex represor ganó la confianza del grupo y luego se encargó de dirigir el operativo de secuestro.

El camarista
Cattani aclaró que al dar por identificado el cuerpo de la monja se procederá a la rectificación de su partida de defunción y a partir de ayer, y luego de 30 años de búsqueda, la religiosa dejará de ser una desaparecida.