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La Justicia identificó a la monja francesa asesinada
La Cámara Federal de Capital confirmó ayer la primicia de este diario sobre la identificación de los restos de la monja francesa Léonie Duquet, asesinada en 1977 durante la represión de las guerrillas. Esos restos habían permanecido en un cementerio de la provincia de Buenos Aires como NN pero se llegó a determinar que pertenecían a ella comparando el ADN con el de un sobrino.
El abogado de las monjas francesas y hoy funcionario de la Cancillería, Horacio Méndez Carreras, explicó ayer a los medios detalles de la identificación de los restos de la monja francesa asesinada Léonie Renée Duquet que figuraba como desaparecida.
La noticia la había adelantado como primicia este diario en la edición de ayer. Según la investigación del equipo de antropología forense, que confirmó la identidad de la monja, los restos habían sido enterrados como NN en un cementerio de General Lavalle.
«Esta mañana (por ayer) recibimos la confirmación que asevera con alto grado de posibilidad que uno de los restos exhumados corresponde a Léonie Duquet», informó el camarista Cattani. Según explicó, el estudio consistió en un ADN « mitocondrial» que se comparó con la sangre donada por un sobrino de la religiosa, lo que determinó que el cuerpo tiene «99,92 por ciento de posibilidad» de pertenecer a Duquet.
De todas formas, el juez Cattani estimó que «por ciertas características» que presentaban los restos de Duquet y las fracturas de sus huesos, el cuerpo pudo haber sido arrojado al mar desde un avión.
Duquet fue secuestrada el 10 de diciembre de 1977 en la parroquia de San Pablo, de la localidad bonaerense de Ramos Mejía, dos días después de otro secuestro masivo realizado en la Iglesia de la Santa Cruz.
Esa iglesia se había convertido en el centro de reunión de personas cuyos familiares habían sido secuestrados por la dictadura militar, y el ex marino Alfredo Astiz se infiltró en el grupo haciéndose pasar por familiar de una persona secuestrada. Con el seudónimo Gustavo Niño, el ex represor ganó la confianza del grupo y luego se encargó de dirigir el operativo de secuestro.
El camarista Cattani aclaró que al dar por identificado el cuerpo de la monja se procederá a la rectificación de su partida de defunción y a partir de ayer, y luego de 30 años de búsqueda, la religiosa dejará de ser una desaparecida.

