El gobierno reforzó más el poder de la Corte Suprema al cederle el manejo de $ 600 millones que hasta ahora administraba el Consejo de la Magistratura. Ese dinero es el excedente de la recaudación que le corresponde a la Justicia por encima de lo que presupuestó el Congreso y que el consejo de jueces quería asignar al pago de aumentos de salarios que la Corte impugnaba. Ese mayor poder financiero a la Corte era el sueño de Julio Nazareno cuando era presidente del tribunal en la época de Menem. El consejo, dominado por una cooperativa de políticos, magistrados y académicos, se lo negaba. Ahora que Kirchner domina la Corte, logra ese control de los fondos. El gobierno, a la vez, comienza ahora a admitir que prefiere dejar al tribunal, con la renuncia de Augusto Belluscio y la salida eventual de Antonio Boggiano, con solo siete miembros. Designó a cinco de ellos sin escuchar impugnaciones y se ha asegurado una mayoría propia. Y automática.
Los integrantes de la Corte Suprema recuperaron el manejo de fondos que estaba a cargo
del consejo de jueces.
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La intervención del gobierno,
La maniobra tiene un claro costado político. Hace una semana la comisión de paritarias acordó incorporar al salario una suma fija de $ 200 para los empleados, con excepción de secretarios y jueces. Iba a ser aprobada en la próxima reunión plenaria. Enterado de la situación,
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