8 de junio 2026 - 18:11

El BCRA ya compró más de u$s500 millones en junio, pero las reservas cayeron por cuarta rueda consecutiva

La autoridad monetaria adquirió otros u$s71 millones y llevó el saldo comprador mensual a u$s508 millones. Sin embargo, las reservas brutas bajaron u$s70 millones y quedaron en u$s47.798 millones, afectadas en parte por la caída del oro.

El BCRA superó los u$s500 millones comprados en junio, pero las reservas cayeron por cuarta rueda consecutiva mientras el dólar mayorista alcanzó máximos de cuatro meses.

El BCRA superó los u$s500 millones comprados en junio, pero las reservas cayeron por cuarta rueda consecutiva mientras el dólar mayorista alcanzó máximos de cuatro meses.

Mariano Fuchila

El Banco Central (BCRA) volvió a comprar dólares este lunes 8 de junio y superó los u$s500 millones acumulados en el mes, aunque las reservas internacionales brutas volvieron a caer y encadenaron su cuarta baja consecutiva. Cambios en las cotizaciones internacionales influyeron en el deterioro de las arcas de la autoridad monetaria.

La autoridad monetaria adquirió u$s71 millones en el mercado oficial. De este modo, llevó el saldo comprador de junio a u$s508 millones y las compras netas acumuladas de 2026 ascendieron a u$s10.264 millones, por encima del piso de la meta anual de acumulación de reservas, fijado en u$s10.000 millones. El dato confirma que el BCRA sigue del lado comprador, aunque con un ritmo más moderado que el observado durante mayo.

Las reservas internacionales brutas, en tanto, retrocedieron u$s70 millones y finalizaron en u$s47.798 millones. La caída se explicó en parte por el impacto negativo de la cotización del oro, que bajó 0,35% y habría restado cerca de u$s30 millones al valor contable de las tenencias del Central.

Entre las principales monedas de la canasta del DEG, el euro avanzó 0,10% frente al dólar, el yuan se apreció 0,26% y la libra mostró una mejora marginal de 0,01%, mientras que el yen retrocedió 0,09%. Como las reservas se informan en dólares, estos movimientos pueden generar variaciones contables sobre los activos denominados en otras monedas.

La nueva baja del stock volvió a poner el foco sobre la acumulación efectiva de reservas. Aunque el Central ya superó el objetivo inicial de compras para todo el año, el mercado sigue monitoreando cuánto de esas adquisiciones se traduce en una recomposición sostenida de las reservas brutas y netas.

En el frente cambiario, el dólar mayorista subió $6,5, equivalente a 0,45%, y cerró en $1.446,5 para la venta. De esta manera, el tipo de cambio oficial encadenó su segunda suba consecutiva y alcanzó su nivel más alto desde comienzos de febrero.

Aun así, la cotización se mantiene lejos del techo del esquema de bandas cambiarias, que este lunes se ubicó en $1.773,23. La distancia contra el límite superior quedó en torno al 22,6%, lo que todavía deja margen para que el BCRA continúe comprando divisas sin activar intervenciones defensivas.

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El dólar mayorista tocó máximos de cuatro meses

La rueda cambiaria estuvo marcada por una nueva suba del dólar oficial y por una desaceleración en el ritmo de compras del Banco Central. En el segmento de contado, el volumen operado superó los u$s427,5 millones, mientras el mercado sigue digiriendo el reacomodamiento de posiciones financieras tras la reducción de coberturas en futuros y dólar linked.

A nivel minorista, el dólar subió $5 y cerró en $1.465 para la venta en el Banco Nación, lo que llevó al dólar tarjeta a $1.904,5. De acuerdo con el promedio de entidades financieras relevado por el BCRA, la divisa se posicionó en $1.464,30 para la venta, con una suba diaria de 0,10%.

Entre las cotizaciones financieras, el MEP avanzó 0,60% hasta $1.467,09, mientras que el contado con liquidación (CCL) subió 1% y se ubicó en $1.527,55. En el mercado informal, el dólar blue aumentó 0,70% y cerró en $1.445 para la venta, según un relevamiento de Ámbito en la city porteña.

La brecha entre el CCL y el mayorista se ubicó en torno al 5,6%, mientras que el dólar blue volvió a quedar prácticamente alineado con el tipo de cambio oficial mayorista.

En futuros, los contratos operaron con mayoría de subas en los tramos de 2026 y 2027, con una variación promedio positiva de 0,14%. El mercado pricea un dólar mayorista de $1.460,5 para fines de junio y de $1.633 para diciembre, mientras que el volumen negociado alcanzó unos u$s806 millones.

Las tasas implícitas se ubicaron en 1,34% mensual para junio, equivalente a 16,06% anualizado, y en 1,65% mensual para julio, equivalente a 19,76% anualizado. Por contrato, junio subió 0,24%, julio 0,20%, agosto 0,17%, septiembre 0,06%, noviembre 0,15%, diciembre 0,27%, enero 0,21%, febrero 0,20% y marzo 0,08%. Octubre mostró una leve baja de 0,03%.

El BCRA desaceleró compras para no presionar al spot

La desaceleración en el ritmo comprador del BCRA también fue advertida por Portfolio Personal Inversiones (PPI). Según la sociedad de bolsa, la autoridad monetaria acumuló compras por u$s437 millones durante la semana pasada, a un promedio diario de u$s87 millones, el menor ritmo desde el 8 de mayo.

Para PPI, esa dinámica reflejó un mercado con mayor demanda privada o menor oferta, aunque sin una presión cambiaria desordenada. Las compras del BCRA representaron el 17,1% del volumen operado en MAE-A3 en plazo T+0, la menor proporción desde el 8 de mayo, aunque todavía por encima del 5% planteado al inicio del programa de acumulación.

El informe remarcó que la liquidación de cereales y oleaginosas siguió acelerándose: alcanzó u$s801 millones en la semana, equivalente a u$s160 millones diarios, por encima de los u$s142 millones de la última semana de mayo y de los u$s140 millones promedio del mes pasado.

Sin embargo, el resto de las operaciones pasó a mostrar un flujo negativo de u$s73 millones diarios, cuando en mayo había realizado un aporte marginalmente positivo de u$s4 millones. Para PPI, eso sugiere que el Banco Central limitó deliberadamente el tamaño de sus compras para evitar agregar presión de demanda sobre el mercado spot.

El REM y la discusión sobre el sendero cambiario

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) también dejó una referencia para el tipo de cambio. La mediana de los analistas proyectó un dólar mayorista de $1.422 para junio, $1.447 para julio y $1.476 para agosto. Frente al cierre actual, el mayorista ya se ubica por encima de la estimación de junio y prácticamente en línea con la previsión de julio.

En materia de inflación, el REM de mayo estimó una suba de precios de 2,1% para junio, 2% para julio y 1,8% para agosto. Ese sendero implica que el mercado sigue esperando una desaceleración gradual de la nominalidad, aunque la reciente corrección del dólar oficial reabrió la discusión sobre la velocidad del crawling y el impacto sobre expectativas.

Para diciembre, el REM proyectó un dólar de $1.658. La dinámica sugiere que el mercado espera una corrección más marcada hacia el segundo semestre, especialmente cuando empiece a perder intensidad el flujo estacional de la cosecha gruesa.

El BCRA ya superó la meta, pero las reservas brutas siguen bajo presión

Con las compras de las últimas ruedas, el Banco Central ya superó el piso de la meta anual de acumulación de reservas. La autoridad monetaria lleva adquiridos u$s10.264 millones en 2026, por encima de los u$s10.000 millones planteados como objetivo inicial para todo el año.

Sin embargo, la caída de las reservas por cuarta rueda consecutiva volvió a mostrar que el stock bruto no depende únicamente del saldo comprador del Central. También inciden pagos de deuda, movimientos con organismos, variaciones de cotización de activos como el oro y cambios en las tenencias en moneda extranjera del sistema financiero.

Por ahora, junio mantiene un saldo comprador positivo de u$s508 millones, pero con una dinámica más desafiante que la observada en mayo: el dólar oficial volvió a subir, las compras se moderaron y las reservas brutas perforaron nuevamente el umbral de los u$s48.000 millones.

El desafío para el Gobierno será sostener la acumulación de divisas sin alimentar expectativas de devaluación, en un contexto en el que el mercado empieza a mirar con más atención la demanda privada de cobertura y la capacidad del BCRA para transformar compras brutas en una mejora efectiva de reservas.

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