Picolotti reedita promesa de María Julia sobre Riachuelo

Judiciales

Fue un 4 de enero de 1993, cuando la secretaria de Recursos Naturales, María Julia Alsogaray, prometió que el Riachuelo estaría limpio en 1.000 días. El entusiasmo desbordó a Carlos Menem, quien pronosticó: «En 1995 vamos a ir allí a pasear en barco, a tomar mate, a bañarnos y a pescar». Pasaron esos mil días y otros miles días más. Ayer, otra funcionaria, también de signo peronista, prometió acabar con la contaminación del Riachuelo en 10 años. Es decir, 2.600 días más que Alsogaray.

El ambicioso plan fue presentado por Romina Picolotti ante la Corte Suprema como representante del Estado nacional, bonaerense y porteño en la demanda por contaminación entablada por los vecinos del barrio de La Boca y diversas organizaciones no gubernamentales.

Durante casi una hora, la funcionaria de la administración kirchnerista explicó las medidas que llegaron a implementarse durante estos cinco meses y las proyecciones hechas para los próximos diez años, cuando, estimó, se logrará la limpieza total de la cuenca.

Puede que la predicción de Picolotti sea un exceso de loable voluntad: la limpieza del Riachuelo exige una inversión en los primeros cinco años de 1.818 millones de dólares. Según constancias de la causa, unos 5.000.000 de habitantes padecen los daños por la contaminación de la cuenca que abarca 14 municipios bonaerenses, de los cuales más de la mitad carece de cloacas y un tercio no tiene de agua potable.

Un relator de fútbol suele recordar, cuando transmite desde La Boca, que el Riachuelo acuna 8.500 toneladas de hierrochatarra. Un poco más de las 7.300 toneladas que Alexandre Gustave Eiffel necesitó para construir la maravillosa Torre Eiffel en París, entre 1887 y 1889 para la Exposición Universal en conmemoración del centenario de la Revolución Francesa.

El Riachuelo contiene, además, cascos de barcos, esqueletos de autos, basura de todo tipo y un fondo letal formado por numerosos metales pesados y sedimentados en concentraciones muy altas, con un espesor que llega a 7 metros de profundidad.

La contaminación orgánica es 4.366 veces superior al impacto contaminador de una de las plantas de celulosa que tanto conflicto generan con Uruguay. De ese daño responsabilizó Picolotti a las 3.000 empresas que están asentadas a lo largo de la cuenca La Matanza-Riachuelo. Aunque reconoció que los gobiernos sólo miden si los efluentes que arrojan las empresas a lo largo del cauce cumplen con las especificaciones exigidas por la ley y no el porcentaje contaminante. Para la funcionaria, es más importante conocer «la capacidad de las aguas para procesar ese volumen arrojado».

La exposición de la secretaria de Ambiente fue apoyada por material audiovisual y seguida con atención por el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, y los ministros Carlos Fayt, Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay y Juan Carlos Maqueda.

  • Dudas

    Los jueces plantearon sus dudas respecto del programa de saneamiento de la cuenca. Para cada interrogante de los magistrados Picolotti tuvo una respuesta.

    Explicó que desde la intimación de la Corte al Estado para descontaminar la cuenca hubo «avances» para mejorar la calidad de vida de una población 7.266.029 habitantes. Ante un pregunta puntual del juez Ricardo Lorenzetti en torno a la confiabilidad de los estudios de impacto ambiental actualmente en vigencia, Picolotti admitió que la normativa actual no permite medir efectivamente el impacto ambiental y señaló que «se está trabajando en una regulación unificada para todo el país». Lo que sigue son algunos de los puntos principales de la exposición de su plan:

  • Prevé cuatro niveles de intervención institucional, industria, control y otro que tiene que ver con el ordenamiento del territorio.   

  • «En el nivel institucional, está la ley de cuencas, que fue sancionada en la Ciudad de Buenos Aires y tiene media sanción en la provincia.»   

  • «En el área de saneamiento, se está trabajando en el lanzamiento de cloacas, desagües pluviales y agua potable. Este es un plan de 10 diez años y aquí (ante la Corte) dimos una síntesis de seis meses de gestión.»   

  • «En el área de control, tenemos un control in situ en las empresas mismas y, por otro lado, un control de reconversión industrial con financiamiento para las empresas que se quieran reconvertir.» En ese contexto, reconoció que «hay cerca de 200 millones de pesos para las pymes que hagan reconversión industrial».

    Picolotti destacó que si bien hay empresas que estaban dispuestas a cambiar, algunas están invirtiendo 8 millones para la reparación del afluente, «hay otras que se resisten a la relocalización».

  • Se creó la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA), que estará a cargo de Ramiro González (un ex secretario electoral de la jueza María Servini de Cubría).

  • Sostuvo que son varias las empresas que intervienen en la contaminación de las cuencas y aseguró que «para cada una hay una receta» para realizar una «reconversión industrial». En tanto, destacó que en Villa Inflamable «el gobierno está entregando agua y alimentos, y trabaja para otorgar viviendas públicas para esa zona». Al respecto, informó que una de las empresas ubicadas en el polo petroquímico Dow Chemical habría comenzado a realizar su traslado hacia otra zona.

    El ministro Carlos Fayt se mostró preocupado por el destino de los trabajadores que deberían trasladarse junto con las fábricas o correr riesgo de perder su fuente de trabajo, pero la funcionaria sostuvo que Dow Chemical funciona con un depósito en el que sólo trabajan 15 empleados. Picolotti dijo que en una de las zonas de mayor riesgo es la denominada Villa Inflamable, en la zona de Dock Sud, donde las autoridades trabajan con la población en ítems como «la educación ambiental, las desparasitaciones masivas y provisión de agua potable para consumo».

    Al termino de la audiencia, Picolotti estimó que «sería una locura pensar que se va a solucionar en cinco meses un problema de cien años» y que, por esa causa, el Estado «tiene un gran camino por delante».
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