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Uno de los fallos testigo es el definido por la Sala F, que el 27 de diciembre de 2002 aplicó esta teoría de esfuerzo compartido, que consistió en la siguiente fórmula:
El fallo de segunda instancia conocido ayer, correspondiente a la Sala D, es algo más benévolo para el deudor, ya que establece un valor de $ 1,40 por la deuda tomada originalmente en dólares. En el ejemplo anterior, debería devolver 14.000 pesos por cada 10.000 dólares recibidos.
La enorme cantidad de opera-ciones que se habían concertado entre privados durante la convertibilidad, a través del contrato conocido como «mutuo hipotecario», generó miles de controversias. Hoy los juzgados están abarrotados por este tipo de demandas por parte de los acreedores que quieren recuperar las divisas prestadas, pasando a un segundo plano los recursos de amparos de ahorristas para cobrarle al banco los dólares depositados originalmente.