Una de las frases más comunes que les dicen los padres a sus hijos desde pequeño es “no vayas a nadar después de comer”, ya que existe la creencia de que esto es perjudicial para la salud. Sin embargo, un experto en enfermedades infecciosas desmintió este mito y explicó por qué no es posible.
Una de las razones por las que este mito es tan popular es que se cree que nadar después de comer aumenta las posibilidades de sufrir un corte de digestión. La realidad es que esto no está para nada relacionado, ya que se trata una reacción al cambio repentino de temperatura al estar en contacto con el agua.
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¿Por qué se decía que no hay que bañarse después de comer?
Además del corte de digestión (también llamado síndrome de hidrocución), muchas personas creen que se debe esperar al menos dos horas para digerir la comida antes de nadar debido a que existe la falsa teoría de que al comer, el flujo sanguíneo se redirige al sistema digestivo, lo que reduce el aporte a los músculos. Por ello, se piensa que cuando uno nada después de comer, hay más posibilidades de sufrir calambres, pero esto es completamente incorrecto.
Es un mito: podés bañarte después de comer
Matteo Bassetti, médico especialista en enfermedades infecciosas, aseguró a través de un video en sus redes sociales que no hay un riesgo importante para la salud al nadar después de comer, en especial cuando se trata de un plato ligero. “No es cierto que toda la sangre se dirija al estómago durante la digestión y deja desprotegidas otras partes del cuerpo. Bañarse tras comer no implica un peligro real de hundimiento”, afirmó el experto.
Por otro lado, la Academia Americana de Pediatría ratifica los dichos de Bassetti, ya que afirma que el riesgo de vida de bañarse después de comer están relacionados con el consumo excesivo de comida y antecedentes médicos. Por lo tanto, nadar después de una comida es seguro para los niños siempre y cuando se trate de platos saludables y no muy cargados.
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