Tener un limonero en casa es un lujo que muchos disfrutan ya que no hay nada como cortar un limón recién salido del árbol para tus comidas o infusiones. Pero, como cualquier planta, este cítrico necesita ciertos cuidados, sobre todo si querés que crezca sano y fuerte.
Según algunos especialistas en jardinería, hay momentos importantes en el desarrollo de este árbol en los que está más vulnerable. En especial cuando le brotan hojitas nuevas, ya que atraen a varios insectos molestos que pueden arruinarlo si no actuás a tiempo.
¿Cómo se debe cuidar el limonero?
En la etapa donde aparecen brotes tiernos, el árbol se vuelve un imán para bichos como el gusano minador, una plaga que perfora las hojas y las seca desde adentro. El secreto clave es anticiparse y usar soluciones caseras pero efectivas.
Una buena opción es la tierra de diatomeas, un polvo fino de origen natural que actúa deshidratando a los insectos. Se puede esparcir directamente sobre las hojas nuevas o, si preferís una aplicación más pareja, podés disolver una cucharadita en agua, colarla y rociar la mezcla cada tres o cuatro días.
Otro aliado es el jabón potásico, que se consigue en viveros o locales de jardinería. Hay que diluir 10 ml en un litro de agua y pulverizar ambos lados de las hojas jóvenes. Este producto rompe la barrera protectora de las plagas, lo que las deja indefensas y evita que sigan dañando el árbol.
También se recomienda el aceite de neem, un repelente natural que interfiere en el ciclo de vida de los insectos. Para aplicarlo, mezclalo con agua y unas gotas de detergente neutro. Inmediatamente después usá un rociador y distribuí la mezcla como con los otros métodos.
¿Cada cuánto regarlo?
El limonero tiene sed, sobre todo cuando el calor aprieta. Para que no le falte nada y pueda dar frutos sabrosos, necesitás adaptar el riego según la época del año.
Durante los meses cálidos, lo ideal es regarlo cada dos días, asegurándote de que el agua llegue bien a las raíces. En cambio, cuando bajan las temperaturas, alcanza con una vez por semana, evitando encharcamientos que puedan pudrir la raíz.
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