Ortiz abrió a fines de septiembre de 2026 en Recoleta, en el espacio que durante décadas albergó al icónico Munich. Su concepto, "Una mesa en la ciudad", recupera referencias de los antiguos clubes sociales, las mesas compartidas y la vida en la vereda, con una propuesta pensada para distintos momentos de la jornada.
Una mesa en la ciudad: cómo es el nuevo restaurante emplazado donde antes funcionó Munich
Ortiz reinterpreta los sabores clásicos porteños bajo la dirección de Bruno Bonanno. La propuesta incluye elaboraciones propias de panadería y pastelería, coctelería y un sector al aire libre de 200 m² rodeado de árboles, en Recoleta.
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ORTIZ. Dirección: Pres. Roberto M. Ortiz 1871, Recoleta, Buenos Aires.
Rodeado de árboles frondosos y con un gomero emblemático como protagonista, el espacio mantiene una continuidad estética entre el salón y el exterior, con mesas redondas en tonos claros, sillas Mar del Plata, grandes maceteros y estructuras livianas de sombra. La disposición de los sectores fue pensada para funcionar durante todo el año y sumar la vereda a la experiencia del restaurante.
Al frente de la cocina está el chef Bruno Bonanno, quien se acercó al mundo de la alta cocina desde joven, influido por su madrina, la crítica gastronómica Raquel Rosenberg. Su trayectoria incluye experiencias en Don Julio y su participación en la apertura de El Preferido de Palermo.
Una carta para todo el día
La propuesta funciona bajo una modalidad all day. Por la mañana, la carta incluye medialunas, croissants, pain au chocolat, tostados, croque monsieur, huevos revueltos y yogur con granola, además de cafés, jugos y limonadas. La panadería y la pastelería se elaboran en el local: preparan, por ejemplo, profiteroles, financiers, rogel, y tarta de curd de limón.
Entre las entradas figuran croquetas de hongos, empanadas de carne, mollejas de corazón, langostinos a las brasas y rabas. Para el almuerzo y la cena, aparecen clásicos porteños como el revuelto Gramajo, la tortilla de papa, el bife de chorizo y el flan mixto, con otras, para dejar lugar a otros principales: pesca del día, suprema apanada, tortellini de queso azul y cabutia y almendras. Para el postre, hay tiramisú, pavlova y mousse de chocolate.
La barra combina cócteles clásicos con creaciones de autor. ElBanana Brûlée lo preparan con ron Havana 3 años, Malibú, banana, nuez y lima; el Tango Tango combina whisky Jameson, ginger beer, almíbar especiado, limón y soda; y el Torpedo estáelaborado con gin Blu Spirito, Ramazzotti, frutos rojos, pomelo y limón. Mientras que la carta de vinos recorre distintas regiones vitivinícolas argentinas, con etiquetas tintas, blancas, rosadas, naranjas y blends, también hay alternativas sin alcohol.
Un espacio porteño con una vereda de 200 m²
El interiorismo, desarrollado por Valuarte, recupera referencias de los antiguos clubes sociales y de la vida urbana de Buenos Aires. El restaurante cuenta con una capacidad aproximada de 180 cubiertos y extiende su propuesta hacia una vereda de 200 m², con lugar para 80 personas.
Ortiz también dispone de una cava con etiquetas a la vista, destinada a degustaciones, cenas corporativas, cumpleaños y reuniones privadas.
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