Brasil: Lula oficializó su candidatura a la reelección
-
Trump afirmó que EEUU está "a punto" de cumplir sus objetivos en Irán y adelantó más ataques
-
Trump amenaza con romper con la OTAN tras no recibir apoyo en la guerra contra Irán
El presidente brasileño en la cumbre del PT.
"Ustedes saben cuánto fue difícil realizar el sueño que parecía imposible, aquel sueño colectivo de tener un trabajador en la presidencia de Brasil. Ese sueño no acabó y la esperanza no murió", enfatizó.
Da Silva afirmó que los "números del Estado" demuestran que el camino es correcto y que la oposición, en ocho años de gobierno, hizo "las mismas cosas que nosotros realizamos en tres años y medio".
"El pueblo no los quiere otra vez", aseguró en alusión a los opositores, sobre los que consideró que "no escuchan la voz del pueblo y no la van a escuchar".
Lula aseguró que por más "provocaciones" que haya durante la campaña, "no usaremos las armas de ellos" y garantizó que la disputa será "transparente".
Antes del discurso de Lula, también el presidente del PT, Ricardo Berzoini, criticó a la oposición, al decir que el partido "quiere derrotar a quienes privatizaron el país y defendieron la política externa cobarde y sumisa".
Berzoini aludió así al ex gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, candidato del partido opositor Social Democracia Brasileña (PSDB) y al gobierno del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.
"Contra el cerco de la oposición y de gran parte de la prensa oposicionista queremos traer al presidente Lula a la batalla electoral", destacó Berzoini.
"Llegamos a las elecciones en condiciones de ganar", auguró el presidente del PT.
La convención contó con la presencia de los presidentes del Senado, Renan Calheiros, del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y de la Cámara baja, Aldo Rebelo, del Partido Comunista de Brasil, partidos que hasta ayer no anunciaron oficialmente si formarán parte de las alianzas de Da Silva en los comicios.
También participaron el senador José Sarney, del PMDB y varios ministros, como la jefe de la Casa Civil, Dilma Rousseff, y de Hacienda, Guido Mantega.
Lula da Silva llegó a junio de 2006 en una situación más cómoda que la que registraban las encuestas en el mismo mes de 2002.
La ventaja de Lula sobre el principal adversario de entonces, José Serra, del PSDB, era de 15,2 puntos, según el informe del Instituto Sensus, pero aún así, tuvo que enfrentar una segunda vuelta para lograr su elección.
Según el último sondeo divulgado por Sensus en mayo, Lula da Silva tiene una ventaja de 21,8 puntos y vencería ya en primera vuelta, si las elecciones se realizaran ayer.
El gobierno de Lula soporta desde el año pasado varios escándalos de corrupción, uno de los cuales llevó a la renuncia a su ministro de Hacienda, Antonio Palocci, en marzo pasado.
Palocci renunció luego de que su ex auxiliar en el Ayuntamiento de Ribeirao Preto, Rogério Buratti, fuera arrestado en 2005, acusado de lavado de dinero y corrupción en dicha ciudad.
Vladimir Poleto, otro ex auxiliar del ministro, fue acusado de formar parte de un esquema de tráfico de influencias, y de haber transportado cajas de bebida con dólares supuestamente provenientes de Cuba para la campaña presidencial de Lula en 2002.
Ambos colaboradores son sospechosos además de haber intercedido junto a empresarios del juego de bingo para recaudar dinero de forma ilegal para dicha campaña.




Dejá tu comentario