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7 de octubre 2002 - 00:00

Bush hablará sobre la importancia de derrocar a Hussein

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En un discurso a la Nación de 20 minutos, que será retransmitido por todas las cadenas de televisión a las 20.00 hora local (00.01 GMT del martes) desde Cincinnati (Ohio), Bush pretende despejar las dudas que los ciudadanos tienen respecto a una potencial guerra contra Irak.

Para ello, según apuntaron hoy fuentes de la Casa Blanca, Bush insistirá en la amenaza global que representa el régimen iraquí del presidente Saddam Hussein, a quien calificó el pasado fin de semana como un "asesino a sangre fría".

El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Dan Bartlett, aseguró hoy que el presidente presentará el debate de una manera "diferente de lo que lo ha hecho en el pasado".

Pero no se espera que el discurso presente muchas novedades respecto a lo esgrimido por la Casa Blanca en las últimas semanas: la necesidad de que en Irak se produzca un "cambio de régimen" y que se desarme inmediatamente.

En su última declaración sobre Irak, el sábado pasado en Nueva Hampshire, Bush dijo que un ataque militar "puede ser inevitable" si no hay otra forma de desmantelar las armas iraquíes de destrucción masiva.

Mientras Washington presiona en Naciones Unidas para que se apruebe una resolución que obligue a Hussein a cumplir los requisitos internacionales, Bush insiste en que "el retraso, la indecisión y la falta de acción no son opciones para EEUU, porque podrían derivar en un horror masivo y repentino".

Estas constantes amenazas de Bush respecto a la gravedad de lo que está ocurriendo en Irak parecen haber calado ya en los estadounidenses.

Según el último sondeo publicado hoy al respecto por la cadena de televisión CBS y el diario The New York Times, un 67 por ciento de los estadounidenses están a favor de una acción militar para derrocar a Hussein.

Sin embargo, el apoyo desciende drásticamente -49 por ciento-, cuando se les pregunta si apoyarían una acción contra Irak que tuviera como resultado una importante pérdida de vidas de civiles iraquíes.

La encuesta deja clara también la preocupación de los estadounidenses por la economía y creen -70 por ciento-, que los líderes del gobierno y del Congreso deben hablar más de cómo mejorarla que de una guerra.

Los analistas, en declaraciones a distintos medios, consideran que, para "convencer" a los estadounidenses, Bush tendrá que esforzarse en aportar nuevas pruebas que sustenten sus acusaciones sobre Irak.

Pero, a juzgar por los pequeños "adelantos" sobre el mensaje que la Casa Blanca filtró en las últimas horas, no parece que Bush pueda ofrecer nuevos detalles de los servicios secretos para apoyar sus ya conocidos temores y recelos contra Hussein.

Las fuentes indicaron que lo que hará el presidente es sintetizar el problema de Irak y asegurar a los ciudadanos que la Casa Blanca tiene planes meditados y concretos para actuar.

Estos planes contemplan, además del ataque, la reconstrucción de Irak, un asunto al que el presidente se refirió ya el pasado sábado durante su último discurso.

La alocución de Bush se produce justo cuando el Congreso está a punto de terminar su actual período legislativo y tiene que debatir -y aprobar- una resolución que le permita actuar contra Irak.

La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, aprobó la pasada semana un proyecto de resolución que es del gusto presidencial y que será votado el miércoles o jueves de esta semana.

Las dificultades las presenta el Senado, donde los demócratas, más reacios a una intervención en Irak, son mayoría y donde la batalla por un texto similar se prolongará posiblemente hasta la semana que viene.

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