Corea del Norte desafía al mundo y lanza al menos cinco misiles
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Abe expresó "las más firmes protestas" del Ejecutivo nipón por esta prueba.
El Departamento de Estado norteamericano, por su parte, consideró este paso como "una provocación" y anunció el envío al este de Asia de su máximo negociador para asuntos coreanos, el subsecretario de Estado, Christopher Hill.
El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Steve Hadley, explicó, no obstante, que esta acción "no representa ninguna amenaza" para Estados Unidos y agregó que Corea del Norte tiene preparados más lanzamientos.
Esa sensación de calma no se dio, sin embargo, en Tokio, donde el Gobierno nipón convocó una reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Japón e instituyó un Gabinete de crisis de los principales ministerios de Seguridad y Exteriores inmediatamente tras conocerse la noticia del lanzamiento.
Tras conocerse el lanzamiento de los misiles, Corea del Sur, que en los últimos meses ha incrementado su clima de distensión con el Norte, ha convocado hoy un Gabinete de emergencia de sus ministros encargados de temas de seguridad.
Tokio también llamó a consultas a su misión diplomática en la ONU después de que Corea del Norte lanzara los misiles.
Estados Unidos y Japón habían advertido a Corea del Norte de que podrían recurrir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para la imposición de sanciones económicas si llevaba a cabo el lanzamiento de un misil balístico cuyos preparativos había acelerado el régimen comunista en las últimas semanas.
Según Kyodo, se espera que la misión diplomática nipona en las oficinas de la ONU en Nueva York demande al Consejo de Seguridad Nacional de ese organismo consultas urgentes sobre este incidente, que ha disparado la alarma en el nordeste de Asia.
Corea del Norte dispone de armas nucleares, aunque parece difícil que pueda acoplar una cabeza atómica a sus misiles.
En agosto de 1998, Corea del Norte provocó una ola de tensión en Japón y Estados Unidos cuando lanzó un misil Taepodong-1 de alcance medio, que sobrevoló el territorio japonés para terminar hundiéndose en el Pacífico.
Desde entonces, los norcoreanos habían lanzado varios misiles de un rango reducido, dos de ellos en marzo pasado.
El lanzamiento del misil de 1998, que según Corea del Norte sólo pretendía poner un satélite en órbita, llevó a estadounidenses y norcoreanos a negociar la moratoria sobre pruebas de misiles convencionales que firmarían en 1999.
Estados Unidos y Japón, su principal aliado en esta zona del este de Asia, habían indicado ya que un nuevo lanzamiento de prueba de un misil balístico de largo alcance por parte de Corea del Norte tendría la respuesta adecuada y podría poner en riesgo las conversaciones multipartitas sobre el programa nuclear norcoreano.
Estas conversaciones a seis bandas -que implican a ambas Coreas, Estados Unidos, Rusia, China y Japón- se encuentran estancadas desde noviembre pasado, cuando Pyongyang puso fin abruptamente a la quinta ronda de negociaciones e impuso su boicot a la reanudación.
Corea del Norte exige que EEUU retire las sanciones impuestas a medios financieros relacionados con la Administración de Pyongyang por falsificación y lavado de dinero.
Tanto Washington como Tokio habían calificado el eventual lanzamiento de un misil de largo alcance por Corea del Norte como una amenaza para la seguridad regional.
El lanzamiento de estos misiles fue elegido por Corea del Norte en una fecha que no podía ser más significativa, pues en el momento de las pruebas en Estados Unidos todavía era 4 de julio, conmemoración de la independencia del país norteamericano.




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