Varios analistas financieros y políticos consultados estimaron que Lula gobernará con cautela y que Brasilia y Washington se esforzarán por mantener una buena relación.
En cuanto Lula designe a su gobierno «y comience a portarse como un ser humano normal, y no como un monstruo marxista como parte de los mercados esperaba, los activos en Brasil se estabilizarán y mejorarán», pronosticó Foster.