3 de septiembre 2015 - 23:28

Incidentes con tren de refugiados que iba hacia Austria

La estación ferroviaria de Budapest fue este jueves nuevamente el corazón del choque entre la desesperación de los refugiados y el intento de gestionar la emergencia por parte de las autoridades húngaras.

Tras dos días de accesos blindados, la estación fue reabierta de improviso, y miles de inmigrantes la tomaron de asalto, con la esperanza de poder partir.


Su objetivo era salir de Hungría y poner rumbo al oeste, posiblemente hacia Austria o Alemania. Pero los trenes no les llevaban hasta la frontera sino a los campos de refugiados, a donde ellos no quieren ir.

Los convoyes, en definitiva, se convirtieron en una suerte de trampa, pese a que las autoridades les dijeron a través de los megáfonos en todos los idiomas que ningún tren internacional saldría de la estación.

La policía húngara intentó bajar a los estimados 300 refugiados, en su mayoría sirios, para trasladarlos en autobuses a un centro de acogida no especificado, aunque numerosos inmigrantes comenzaron a protestar, por no querer ir a un campamento.

Después de varios intentos fallidos, la policía desistió y los refugiados se subieron de nuevo al tren, informó MTI. La policía húngara acudió al lugar con decenas agentes y con una veintena de vehículos.

Muchos de los 300 refugiados protestaron contra la medida, gritando "No camp! No camp!" (No al campamento).

Una pareja de iraquíes llegó a tumbarse en las vías del tren, con un recién nacido en los brazos de la madre. El padre fue detenido. "Mátenme, pero no me lleven al campo", gritaba.

Por la noche unos 300 inmigrantes volvieron a protestar ante la estación de Keleti: "Where is humanity?" (¿Donde está la humanidad?) "¿Where is freedom?"(¿Donde está la libertad?), se preguntaban en algunos carteles.

El tren había partido abarrotado de refugiados de Budapest hacia la ciudad de Sopron, en el noreste de Hungría, junto a la frontera con Austria.

Una pareja de inmigrantes, con un recién nacido en brazos, se recostó en las vías amenazando con el suicidio, para negarse ir al campo de refugiados.

La policía esposó al hombre y obligó a la familia a desistir de su actitud. Además, la policía húngara prohibió a los periodistas permanecer en los andenes de la estación, donde se produjeron varios forcejeos entre agentes y refugiados.

Dejá tu comentario

Te puede interesar