El devastado estado mexicano de Tabasco (sur) se enfrenta a otra jornada de emergencia extrema por las graves inundaciones que han dejado bajo las aguas a gran parte de su territorio y afectan a un millón de habitantes.
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La mayor catástrofe natural en la historia de Tabasco ha dejado decenas de miles de personas evacuadas tras haber tenido que abandonar sus hogares anegados, otros miles de afectados que emigraron a estados vecinos, el peligro de epidemias, pérdidas económicas millonarias y riesgos de saqueos.
La crecida de siete rios por las fuertes lluvias en los últimos días obligó a unas 69.000 personas a refugiarse en los 600 albergues de emergencia instalados en el distrito, indicó la ministra federal de Desarrollo Social, María Beatriz Zavala.
Pero algunos otros miles de afectados decidieron directamente emigrar hacia las provincias vecinas de Veracruz y Chiapas.
El pronóstico de lluvias para las próximas horas por la entrada de un nuevo frente frío acrecienta la angustia de los dos millones de pobladores del distrito, cuyo territorio ya está anegado en un 80%.
Otros miles de habitantes se refugiaron en los techos de sus casas para salvarse del embate de las aguas que en algunos casos supera los dos metros y aguardan desde hace al menos tres días ser rescatados por lanchas de la Marina.
Asimismo, otros afectados se niegan a dejar sus viviendas por temor a los saqueos. El ministro de Sanidad, José Angel Córdova Villalobos, admitió que los refugios para los damnificados están saturados y que las autoridades están planeando abrir nuevos albergues en campos deportivos e incluso "en una plaza de toros".
En Villahermosa, la capital del estado y que tiene 750.000 habitantes, el centro y varios barrios han quedado bajo las aguas por el avance incontenible del río Grijalva, que el jueves traspasó los sacos de arena colocados como contención en el malecón de la ciudad.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que en la capital tabasqueña el río Grijalva no cede y sobrepasaba su nivel máximo histórico en 69 centímetros, lo que ha provocado que en algunas calles se alcancen alturas de anegamiento de hasta dos metros.
Las vías del centro se han convertido en canales navegables recorridos por decenas de lanchas y otras embarcaciones tanto particulares como de las fuerzas de seguridad, que patrullan la ciudad para evitar actos de pillaje y saqueos y trasladar a los damnificados.
El presidente Felipe Calderón dijo que unos 7.500 efectivos, entre militares y policías, están involucrados en las tareas de rescate y vigilancia en Tabasco.
No obstante, una supermercado de los suburbios de Villahermosa fue saqueado el jueves por un grupo de habitantes de la humilde Colonia Industrial, indicó una fuente de la secretaría de Seguridad de Tabasco.
Hasta el momento, las autoridades han reportado la muerte de una persona en ese estado, cuyas tierras son bajas, planas e inundables.
El secretario provincial de Sanidad, Mauricio Hernández, admitió que las autoridades están "muy preocupadas" por la posibilidad de que se declaren epidemias de dengue, cólera y diarreas por la contaminación de las aguas.
La Confederación General Campesina estimó que las pérdidas económicas en la agricultura por las inundaciones suman unos 480 millones de dólares, tomando como base que las autoridades evaluaron que las cosechas en Tabasco han quedado totalmente dañadas.
En tanto, en otros estados y la capital del país se abrieron cientos de centros de recepción de ayuda para los damnificados, mientras los medios de comunicación exhortan constantemente a la población a llevar sus donativos.
El gobierno federal estableció un puente aéreo entre la capital del país y Villahermosa para trasladar los donativos.
El aeropuerto de la capital del estado fue cerrado para el servicio comercial regular debido a que la carretera que conduce a la ciudad ha quedado totalmente inundada.
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