Las autoridades iraquíes ignoraron la manifestación e insistieron en que «todas las cárceles del país ya están vacías y sus puertas cerradas». Según el gobierno de Bagdad, además de los presos comunes, el indulto general benefició a los prisioneros políticos, a los opositores exiliados, a los condenados a muerte y a los desertores. La demanda de las madres la sustenta también el Grupo Pro Derechos Humanos en Irak (GDHI), que denunció que «muchos prisioneros políticos aún permanecen retenidos en cárceles secretas».