Premier húngaro sostuvo que refugiados son "un problema alemán"
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Viktor Orban
El primer ministro magiar explicó que no deja que los refugiados abandonen Hungría por tren porque así lo exigen los cancilleres de Alemania, Ángela Merkel, y de Austria, Werner Faymann, además de las normas comunitarias.
"El problema no es europeo; es un problema alemán", agregó, para recalcar que "nadie quiere permanecer en Hungría, todos quieren ir a Alemania y nuestro trabajo es registrar" a los refugiados.
En conclusión, el conservador primer ministro magiar pidió a Schulz que el Parlamento Europeo no critique a su país "por hacer lo que es su obligación y que a cambio deje que Hungría haga su trabajo, tal y como figura en las regulaciones de la Unión".
El parlamento húngaro está debatiendo un paquete de leyes que establece penas de cárcel por entrar de forma ilegal en el país, y al levantamiento de una alambrada y una valla para impedir la llegada masiva de refugiados y migrantes, a la que llama "barrera física".
Orban cree que con esas medidas Hungría se pondrá a la "cabeza del control de la frontera y en una situación para cumplir las regulaciones creadas por los líderes europeos para los Estados miembros".
Entretanto, y bajo la creciente presión, la Unión Europea (UE) empieza a buscar soluciones comunitarias a la crisis.
Tras encontrarse a su vez con Orban, el presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, instó a los países de la UE a aceptar una "justa" redistribución de al menos 100.000 refugiados y a doblar sus esfuerzos, también en términos de financiación.
"Aceptar más refugiados no es el único, pero sí un importante gesto de solidaridad real. Una distribución justa de al menos 100.000 refugiados entre los Estados miembros es lo que, de hecho, necesitamos", dijo tras la entrevista.
"Si los líderes no demuestran buena voluntad, la solidaridad se convertirá en un eslogan vacío y será reemplazado por el chantaje político, las divisiones y un nuevo juego de culpabilizar", advirtió Tusk, que pidió "solidaridad con los socios que están haciendo frente a esta oleada migratoria sin precedentes".
Tusk dejó muy en claro que la "solidaridad" que reclama no se extiende a los refugiados cuando planteó que es "realmente una paradoja que los grandes países en Europa como Italia y Alemania (también) necesiten nuestra solidaridad".
Sin pronunciarse abiertamente partidario de las medidas que está adoptando Hungría, Tusk afirmó, sin dar detalles, que "a la luz del número ingente y al alza de refugiados, los países europeos tienen que hacer más" en apoyo de esos grandes países ahora "necesitados".
El ex primer ministro polaco defendió la construcción de centros de recepción para gestionar las peticiones de asilo "más cerca de las áreas de conflicto fuera de Europa, donde ya puede haber refugiados" y que estos sean "una manera de llegar a la Unión Europea para todos los demandantes de asilo".
Apuntó a la importancia de que la UE aumente su "asistencia" a aquellos países que hacen frontera con áreas de conflicto "asegurando la protección de aquellos que están en peligro" y apuntó en concreto a Turquía, Líbano, Jordania, Marruecos y otros socios en la región.



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