Moscú (EFE).- En medio de violentos enfrentamientos con la policía, la oposición bielorrusa anunció ayer la creación de un amplio movimiento para "acabar con la dictadura" del actual jefe de Estado, Alexandr Lukashenko, ya antes de que expire su mandato de cinco años.
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La policía pasó a la carga contra los manifestantes en el centro de Minsk después de que varios centenares de opositores, encabezados por Aleksandr Kozulin, candidato a la presidencia en las elecciones del pasado domingo, decidieran dirigirse a una comisaría cercana para liberar a sus compañeros detenidos el miércoles pasado.
Tras al menos cuatro explosiones de origen desconocido, varias compañías de las fuerzas antidisturbios se lanzaron a la carga.
Los manifestantes respondieron a pedradas y palos, empleando como armas incluso las astas de las banderas rojiblancas de la oposición, y lograron detener el avance de la policía.
Pero la violencia de la policía, tras cuyo avance quedaban cuerpos tendidos sobre el asfalto, hizo que la multitud optara por dispersarse, momento aprovechado por las fuerzas del orden para efectuar detenciones masivas.
Fuentes opositoras dijeron a EFE que en total fueron detenidas más de 200 personas, incluido Kozulin, que fue además apaleado.
Al principio también se creyó que había sido detenido el líder opositor Aleksandr Milinkevich, pero él mismo confirmó a EFE por teléfono que se encontraba en las dependencias policiales, pero no había sido arrestado y sólo estaba allí para intentar liberar a su secretario de prensa.
Según el parte oficial de la policía, como resultado de los enfrentamientos recibieron lesiones y heridas 9 personas, de los que ocho eran uniformados.
El corresponsal de EFE presenció como dos manifestantes, con la cabeza cubierta de sangre, eran evacuados en ambulancia del lugar de enfrentamientos.
Además, al menos una decena de periodistas bielorrusos y extranjeros, incluido un estadounidense y varios rusos, recibieron heridas de diversa gravedad.
También fueron apaleados, según la versión oficial por la multitud, el corresponsal y el cámara de la televisión oficial bielorrusa.
"Han sido detenidos todos los principales organizadores y participantes activos de las acciones masivas no autorizadas", declaró triunfante el ministro de Interior, Vladímir Naúmov.
El ministro responsabilizó de lo ocurrido a Kozulin, quien, según él, exhortaba a la multitud a derrocar a las autoridades legítimas y hasta a la "aniquilación del jefe de Estado".
Al principio las fuerzas del orden no se opusieron a la congregación, indicó, y solo después de que unas 900 personas por llamamiento de Kozulin decidieran dirigirse a la comisaría, "se resolvió detener la marcha".
Acto seguido, según el ministro, "se produjo una explosión de un artefacto desconocido, sobre los agentes cayó toda una lluvia de piedras, botellas y palos, y sólo entonces se recurrió a la fuerza".
También el líder de la oposición, Alexandr Mlinkevich, responsabilizó a Kozulin de haber dado a la policía el "pretexto" para cargar contra los manifestantes.
Milinkevich dijo a EFE que él trató de persuadir a Kozulin de su intención de tomar la comisaría y liberar a los opositores detenidos el miércoles durante la disolución de las protestas por los resultados de las elecciones del domingo, pero éste no le hizo caso.
La oposición calificó de fraudulentos los comicios y exige la repetición de las elecciones presidenciales del pasado domingo, en las que, de acuerdo a los datos oficiales, el actual presidente Alexandr Lukashenko, en el poder desde 1994, consiguió un 83 por ciento de votos.
Poco antes de estallar la violencia, Milinkevich anunció en un mitin la creación de un "amplio movimiento político", cuyo objetivo es "acabar con la dictadura" del actual jefe de Estado, Alexandr Lukashenko.
"Nuestros lemas son Libertad, Verdad y Justicia", proclamó, y el objetivo es "conseguir elecciones justas y honradas sin el actual jefe de Estado", dijo.
Milinkévich exhortó a "no esperar cinco años más (de mandato presidencial) para construir una Bielorrusia libre" y, ante la imposibilidad de intervenir por radio y televisión, controladas por las autoridades, prometió "inundar el país de periódicos y llegar hasta cada ciudadano engañado".
"Nadie cree en los resultados de las elecciones", dijo y "lo principal es que nos hemos librado del miedo y son ellos ahora quienes nos temen a nosotros".
Según dijo el líder opositor, las autoridades "se han atrincherado en un castillo, pero hoy ya se ven las grietas y boquetes en sus murallas". "Tomaremos por asalto el castillo y daremos la libertad a Bielorrusia", exclamó Milinkevich en medio de las ovaciones de la plaza, que poco después sería despejada por la policía a porrazo limpio.
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