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28 de mayo 2008 - 00:00

Subsidio suicida a la bolivariana

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Caracas - Los récords casi diarios del precio del petróleo parecen ser noticia de otro planeta en Venezuela, probablemente el único país donde una botella de agua o un desayuno son más caros que llenar el tanque de un vehículo.

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«Nos hemos acostumbrado a que nos den la papa pelada, el petróleo fácil. En Venezuela sube el precio de la leche y la harina pero no el de la gasolina. Eso no ocurrirá con este gobierno», afirma el taxista Leandro Otero, mientras paga 3 bolívares, algo más de 1 dólar, por llenar su depósito en el centro de Caracas.

Con un irrisorio precio fijo de menos de 0,1 bolívar por litro (unos 0,04 dólares), la nafta casi gratis convirtió a los venezolanos en seres adictos al automóvil y dispuestos a salir en masa a las calles si un gobernante osa decretar un aumento.

Desde su llegada al poder hace más de nueve años, el presidente Hugo Chávez mantuvo el precio de la gasolina, que es incluso más barata que en Arabia Saudita, primer productor mundial de crudo.

«El precio debería subir 50%. En Venezuela estamos metiendo dinero en una bolsa con un gran agujero abajo. Todo se evapora», afirma Wilson Briceño, gerente de una estación de servicio en Caracas.

Al precio actual del petróleo venezolano, que ronda los 116 dólares, el subsidio que la estatal de petróleos PDVSA debe asumir anualmente es de 19.000 millones de dólares, según cálculos del economista José Guerra.

«Hay una creencia popular de que el petróleo nos pertenece a todos y por eso no se puede cobrar lo que cuesta producirlo. La consecuencia son estos subsidios brutales», explicó el experto.

Los venezolanos todavía recuerdan el llamado «Caracazo», las protestas de 1989 que dejaron centenares de muertos, originadas cuando el entonces presidente Carlos Andrés Pérez propuso un aumento de 50% en el precio del combustible.

  • Agujero

    «El consumo irracional de gasolina será difícil de paliar mientras la gente llene el tanque por un dólar. Pero a PDVSA ya no le bastan los ingresos petroleros y comienza a tener un importante agujero económico», advirtió Guerra.

    El bajísimo precio del combustible provoca situaciones insólitas. Se calcula que en Caracas la velocidad de los autos -que ya llegan a 1,8 millón para una ciudad de 4 millones de habitantes- no supera normalmente los 8 km/h. La ineficacia del transporte público, incapaz de atender a tan alto número de personas, sólo agrava la situación. «En Caracas, 80% de las vías públicas está ocupado por vehículos particulares que sólo transportan a 20% de la población», explicó Leopoldo López, alcalde del municipio caraqueño de Chacao.

    El año pasado este dirigente de oposición fue el artífice de un plan que limitaba la circulación de los vehículos dependiendo de su matrícula. El proyecto, que según él tenía el apoyo de 90% de la población, duró sólo algunos meses, hasta que la Justicia decretó su suspensión.

    Venezuela, mayor productor latinoamericano, gasta 9 dólares en producir un barril de crudo y lo vende a 116 dólares fuera del país. Según cifras del gobierno, el país exporta unos 2,8 millones de barriles diarios.
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