Terroristas de ETA declaran "alto el fuego permanente"
No es la primera vez que ETA declara un cese del fuego, pero el de ayer (foto), al que calificó de «permanente», abrió en España una especial expectativa de que el sangriento conflicto vasco finalmente llegue a su fin. Es el momento de la verdad para el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien alentó esta salida desde el primer día de su mandato a través de contactos tan cuidadosos como polémicos con la periferia política del grupo terrorista. Un proceso de paz parece, por fin, abrirse camino, pero la gran duda es cuál podría ser un compromiso aceptable tanto para los independentistas extremos como para quienes temen por la unidad de España. Otro gran interrogante radica en cuál es la ventaja de negociar con ETA (y, lógicamente, ceder posiciones), cuando el separatismo violento atraviesa la mayor crisis de su historia, merced a los golpes recibidos durante el gobierno de José María Aznar.
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unilateral «permanente» fue leído por una mujer.
ETA se dirige en su comunicado a los Estados español y francés para que «reconozcan» los resultados de una eventual consulta popular de independencia «sin ningún tipo de limitaciones», antes de expresar su deseo «de que el proceso abierto llegue hasta el final».
El gobierno español reaccionó a la noticia con prudencia y con un llamamiento a las fuerzas políticas de Rodríguez Zapatero, para que se mantengan unidas ante la esperanza como lo han estado «ante el espanto».
Al hablar ante el pleno del Congreso de los Diputados, el presidente del gobierno socialistaexpresó su confianza en que «ahora nos una la esperanza y no el espanto» luego de aclarar que «será un proceso duro, difícil y largo». En tanto, la oposición conservadora reaccionó con cautela y desconfianza, señalando que se trata apenas de una «pausa» en la «actividad criminal» del grupo (ver aparte).
Desde su llegada al poder en abril de 2004, Rodríguez Zapatero venía alentando mediante conversaciones discretas e indirectas la apertura de un diálogo con ETA si ésta se comprometía a abandonar las armas de forma definitiva. Según encuestas, la idea de una negociación en esos términos era apoyada por la mayoría de la población, pero resultaba polémica para el opositor Partido Popular (PP) y las asociaciones de víctimas del terrorismo.
En este marco, antes de entablar un eventual diálogo con ETA, Zapatero se comprometió a pedir autorización al Parlamento, que hace diez meses, con los únicos votos en contra del PP, aprobó una moción que le autoriza a hacerlo, si se constata que hay un cese de la violencia.
«Me tomaré mi tiempo para contrastar lo que fue la resolución del Congreso de los Diputados en torno a un final dialogado con la banda terrorista», señaló Zapatero, que el lunes abrirá con Rajoy una ronda de consultas políticas para analizar el nuevo escenario.
• Entrevista
En esa ronda se incluye una inminente entrevista con el jefe del gobierno regional vasco-(lehendakari), el nacionalista moderado Juan José Ibarretxe.
El líder de Batasuna (brazo político de ETA), Arnaldo Otegi, al que muchos ven como un interlocutor clave en un hipotético diálogo de paz, debe comparecer próximamente ante el juez con la petición del fiscal de que ingrese en prisión por haber promovido recientemente una huelga en el País Vasco.
La declaración del alto el fuego por parte de ETA abre una nueva oportunidad en Españapara acabar con la violencia terrorista, que ya intentaron anteriormente los otros tres presidentes de la democracia: el centrista Adolfo Suárez, el socialista Felipe González y el conservador José María Aznar.
González lo intentó en Argelia en 1986 y Aznar en Zurich (Suiza) en 1999, pero no tuvieron éxito, porque la dirección etarra exigía negociar cuestiones políticas, condición a la que el pasado año renunció expresamente la banda terrorista.



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