Más de 24 horas después de la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en Caracas, Estados Unidos emitió nuevas alertas de seguridad aérea para varias regiones del Caribe. En medio de un contexto que aún sigue siendo de incertidumbre, lo avisos, llamados NOTAM, instaron a los operadores a aumentar sus precauciones ante un “riesgo potencial asociado a actividades militares”.
Las advertencias estarán vigentes hasta el 2 de febrero y alcanzan a las regiones de información de vuelo de Maiquetía, Curazao, San Juan (Puerto Rico) y Trinidad y Tobago. El área excede el territorio venezolano aunque abarca zonas clave del Caribe oriental.
Los NOTAM no prohíben la circulación aérea sino que obligan a aerolíneas, pilotos y aseguradoras a evaluar riesgos operativos a la hora de volar. En términos prácticos, suben los costos de seguros y obligan a revisar planes de vuelo, un punto importante para las aerolíneas que conectan América del Norte, el Caribe y Sudamérica.
La decisión de emitir estas advertencias e incluir FIR fuera de Venezuela es una señal de que Estados Unidos planea continuar con las operaciones militares en el Caribe. La coexistencia de avisos de precaución con anuncios de flexibilización parcial de restricciones de vuelo refuerza la idea de una gestión dinámica del espacio aéreo, en la que no todo se normaliza al mismo tiempo.
Venezuela el día después de la captura de Nicolás Maduro: cómo responde Caracas al ataque
Las alertas aéreas emitidas por Estados Unidos funcionan así como un indicador concreto del día después: la salida de Maduro no clausuró el conflicto, sino que abrió una etapa de administración del riesgo bajo tutela externa. Mientras Caracas intenta recomponer una normalidad frágil y el chavismo se reordena para conservar poder, Washington mantiene activo un dispositivo de disuasión que desborda las fronteras venezolanas y proyecta la transición como un proceso condicionado, vigilado y todavía lejos de resolverse.
Luego de la captura de Maduro en Caracas, tanto la capital venezolana como otras ciudades del país empezaron a trabajar para recuperar la normalidad de su actividad, aunque por el momento avanzan de manera cauta. Las calles de todo el país se vaciaron este domingo, con poca circulación aunque con filas en supermercados y estaciones de servicio.
A pesar de la poca circulación ciudadana, la presencia policial aumentó: en Caracas y su área metropolitana se registró un despliegue selectivo de colectivos armados en barrios populares, mientras que la presencia de fuerzas policiales regulares fue desigual. A su vez, hubo cortes de electricidad por los ataques estadounidenses en zonas cercanas a las instalaciones militares estratégicas, aunque el servicio comenzó a restituirse de forma gradual.
Dejá tu comentario