Madrid - Desde 1981, Estados Unidos confecciona anualmente una nóminacon los países que considera que apoyan al terrorismo. A principios de 2005, la entonces candidata a la Secretaría de Estado, Condoleezza Rice, señaló a los seis Estados que conforman la actual lista negra del eje del mal: Irán, Corea del Norte, Bielorrusia, Myanmar (ex Birmania), Zimbabue y Cuba.
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Irán: EE.UU. acusa a Irán de ocultar un programa nuclear secreto con fines militares y de ser «el principal patrocinador del terrorismo». El gobierno de Bush emplazó a Teherán a que ponga fin a sus actividades de enriquecimiento de uranio. Irán se convirtió en enemigo de Washington a raíz del triunfo de la revolución islámica liderada por el ayatollah Khomeini, que instauró la primera teocracia del mundo moderno y sometió al país a un régimen de ultraconservadurismo religioso.
Corea del Norte: EE.UU. acusa a Corea del Norte de promover el terrorismo y de reactivar su programa de armas nucleares. En febrero de 2005, Corea del Norte reconoció que tiene bombas atómicas y anunció el abandono del Tratado de No Proliferación Nuclear y la suspensión del diálogo con EE.UU., Rusia, Japón, Corea del Sur y China. El gobierno norteamericano le advirtió que debe acceder a una negociación diplomática si no quiere aumentar su aislamiento.
Cuba: La Habana acoge a terroristas y fugitivos de Estados Unidos y de otros países americanos, según Washington. El Departamento de Estado de EE.UU. acusa también al gobierno de la isla de dar pistas falsas y de no unirse a su coalición en la guerra contra el terrorismo.
Myanmar: La Unión de Myanmar (antigua Birmania) vive desde 1962 bajo un régimen dirigido por una junta militar, pese a que en 1990 se celebraron elecciones que dieron el triunfo por mayoría absoluta a la Liga Nacional por la Democracia, liderada por Aung San Suu Kyi, líder de la oposición y Premio Nobel de la Paz, que vive desde hace años recluida bajo arresto domiciliario. El país está sometido a fuertes sanciones por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea.
Zimbabue: Atraviesa desde principios de 2000 la peor crisis de su historia, mientras Robert Mugabe, el presidente que se aferra al sillón del poder desde hace más de un cuarto de siglo, continúa enriqueciéndose sin escrúpulos y coqueteando con el comercio ilegal de armas y las actividades terroristas. Desde 2000, EE.UU. ha denunciado la reiterada violación de los derechos humanos en el país africano y le ha impuesto importantes sanciones.
Bielorrusia: También en Bielorrusia saben lo que es un gobernante aferrado al poder. Para Estados Unidos, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, un aliado de Rusia, es «el último dictador de Europa». El hombre, que está al frente del Ejecutivo desde 1994, «ha convertido a Bielorrusia en un régimen opresivo en el corazón de Europa, aislado de sus vecinos y con una sociedad dividida», aseguró Bush en octubre de 2004.
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